La mezcla reservada de actuación y actitud que ofrece Pitt funciona con tanta perfección que es una pena que la superficialidad de la película se interponga en su camino.
El guion sólido de Bergman nos recuerda que gran parte de sus expresiones como director trascienden las palabras. Solo en raras ocasiones permite que los temas profundos y las emociones intensas se revelen.
Las escenas más violentas son tan brutales como triviales. Sin embargo, la película cuenta con tres protagonistas tan carismáticos que logran superar las carencias que presenta en determinados aspectos.
Allen ha empleado aspectos autobiográficos muy específicos en otras películas, pero puede que sea en esta en la que verdaderamente habla desde el corazón.
Una obra hermosamente elaborada y rica en detalles que despierta conciencias. Un drama sobrio con el ímpetu de una telenovela (...) Tan visualmente impactante como dramáticamente efectiva
Una película con una contraproducente tendencia a tomarse su tiempo. Sus sólidas y conmovedoras interpretaciones y la forma de contar historias de Darabont hacen de ella un viaje que merece la pena.
Se atreve a reírse en la cara de lo inimaginable, siendo una película sin pretensiones y enormemente agradable. Juega con la historia de una manera seria pero también traviesa.
Como muchas de las baladas de Webber y Tim Rice de la rock-ópera original, su falta de definición resulta tan molesta como habilidosa. Pese a que su clamoroso y recargado estilo sugiere otra cosa, es una obra muy difusa.
Con ternura, ingenio y sin caer en la nostalgia, 'King of the Hill' presenta la precariedad, tan aterradora como liberadora, de vivir al borde del colapso.
Una aventura benigna con estrellas atractivas, artilugios elaborados y buenos valores de producción: todo lo necesario, excepto una personalidad propia.
Una de las pocas cosas que deja claras este aburrido filme es que el Sr. Penn, desde su hilarante interpretación de un surfista colocado en 'Fast Times at Ridgemont High', ha estado muy sobrevalorado.
Es una película simpática pero poco convincente, en la que un actor al que siempre se la ha asociado con el perfil de 'tipo duro' intenta demostrar que también tiene un lado tierno y humano.
En el proceso de arrastrar al espectador a los giros de una complicada historia de detectives, Franklin y su director de fotografía, Taki Fujimoto, abren un mundo lánguido y seductor.