Se atreve a reírse en la cara de lo inimaginable, siendo una película sin pretensiones y enormemente agradable. Juega con la historia de una manera seria pero también traviesa.
Como muchas de las baladas de Webber y Tim Rice de la rock-ópera original, su falta de definición resulta tan molesta como habilidosa. Pese a que su clamoroso y recargado estilo sugiere otra cosa, es una obra muy difusa.
Con ternura, ingenio y sin caer en la nostalgia, 'King of the Hill' presenta la precariedad, tan aterradora como liberadora, de vivir al borde del colapso.
Una aventura benigna con estrellas atractivas, artilugios elaborados y buenos valores de producción: todo lo necesario, excepto una personalidad propia.
Una de las pocas cosas que deja claras este aburrido filme es que el Sr. Penn, desde su hilarante interpretación de un surfista colocado en 'Fast Times at Ridgemont High', ha estado muy sobrevalorado.
Es una película simpática pero poco convincente, en la que un actor al que siempre se la ha asociado con el perfil de 'tipo duro' intenta demostrar que también tiene un lado tierno y humano.
En el proceso de arrastrar al espectador a los giros de una complicada historia de detectives, Franklin y su director de fotografía, Taki Fujimoto, abren un mundo lánguido y seductor.
Aunque está lejos de ser una película perfecta, es coherente y muy conmovedora. Gracias, en gran parte, a la valiente interpretación de Streep, lanza un hechizo poderoso e ininterrumpido.
Un thriller enérgico y ambicioso que se queda corto de emoción real por razones que son difíciles de señalar. Es entretenida y está muy bien interpretada.