Un catálogo de miserias humanas que carece de matices y no logra alcanzar el esperpento cruel y ácido que se podría esperar. En definitiva, un filme olvidable y poco envidiable.
Esta curiosa mezcla de 'Valor de ley' y 'El valle del fugitivo' no resulta tan imposible como pudiera temerse. Enérgico ejercicio de apropiación, aunque deje la garganta seca.
Un filme con un argumento que, de puro tontaina y absurdo, acaba por hacer gracia. A pesar de todo, su rudimentaria apología de la amistad y bonhomía termina resultando mona y entrañable.
Lamentablemente, un guión poco desarrollado, una falta de contexto histórico significativo y números musicales que ya se sienten anticuados, empañan una producción que, a pesar de todo, presenta momentos de calidad.
Otra crónica costumbrista que se presenta como una ágil comedia, sustentada por un guión ingenioso y un trío de actrices que muestran una conexión notable.
Tal es la pasión y el buen gusto, que obliga a olvidar alguna limitación técnica o argumental y el hecho de que, sin un par de desnudos, el filme sería de lo más recomendable para todos los públicos.
Pese a su evidente debilidad, el filme cobra vida al retratar, de manera cóncava o convexa, a los dueños de los perros en un tono de "perros muy importantes", especialmente en el segmento urbano de la Ciudad de México que recuerda a "Babe 2".
El filme sigue las pautas predecibles, con una excelente fotografía y una moraleja un tanto cursi, además de elementos variados que agradan a los más pequeños, ofreciendo así un producto adecuado para el público infantil.
Una voltereta infinita que mezcla los aires legendarios de 'El ladrón de Bagdad' con los bufidos de 'El rey Escorpión' al servicio de una historieta de traiciones, amoríos y leve delirio hechicero.