Narrada con sobriedad y exquisito gusto. Sin embargo, optar por observar los toros desde la barrera, evitando mancharse los zapatos de sangre o barro, resulta ser un lastre significativo. La narrativa se siente descafeinada.
La franja histórico-sentimental del filme es reverenciosa y minimalista hasta el agotamiento, aunque la emoción contenida de su etapa actual resulta conmovedora.
Mucho tono sepia y poco tecnicolor en un filme desangelado que caería estrepitosamente en el ‘síndrome Manolete’ si no fuera por Óscar Jaenada, que es a Cantinflas lo que Pedro Casablanc a B.
La dirección es efectiva, pero carece de chispa. El guión es poco sólido y afecta considerablemente el interés por la historia. Rhys Meyers destaca más en la promoción de colonias que en dramas coloniales.
Mejor de lo que parecía. El enfoque conciliador y realista es lo más notable de la película. Un filme que resonará con muchos, especialmente por su emotivo final.
No todo apesta a naftalina: la ambientación es exquisita, Leslie Mann está francamente bien y Judi Dench resulta entrañable. Es un remake innecesario que, sin embargo, halla en su anacronismo su mejor virtud.
Tirando de cliché el director se las apaña para mantener a flote el transatlántico gracias a algunas escenas a flor de piel y corazón, y la calculada caricaturización de sus villanos.
La factura impecable y el interés de su contenido hacen de esta dramedia una perita en dulce para los fans de la intrahistoria más agazapada y hasta secreta.
Todo está bien atado y resulta fácil de reconocer, casi como un hogar, lo que permite al fan disfrutar del miedo de manera cómoda. Es otro entretenido recorrido en el tren de la bruja desde el vagón habitual, pero con una puesta a punto reciente.
Buen western de sentimientos, la mezcla cuaja y funciona, aunque solo sea por un par de secuencias imborrables que enfrentan el horror de manera directa o sutil.
Una historia diseñada para emocionar sin caer en excesos lacrimógenos. En ocasiones, presenta momentos ásperos y sorpresas inesperadas. La ambientación es impecable y los personajes están bien definidos.
De las diversas formas de abordar la figura de Vila Capdevila, Galter opta por la más compleja y evasiva. Esto puede llevar a que el espectador, en lugar de quedar impactado, se sienta desconcertado.
Una crónica más de arqueología sociológica que de denuncia. Con buenas intenciones, no se logra la esperada versión española de 'La vida de los otros'. Estos, como mucho, son los de más allá.
Película con vocación de ametralladora. Lo ideal es disfrutarla a sorbos, sin pudor ni demasiado rigor. Incontinente y divertido repaso al cine patrio más loco y anti-nostálgico.
Casi se desplomaría si no fuera por Carey Mulligan, quien eclipsa y suple los vacíos que dejan algunos titubeos del elenco. El filme se encuentra en un constante estado de gracia y equilibrio para no desvanecerse.
Esta película se caracteriza por un humor ligero y desenfadado, pero lo más destacado es su homenaje a una infancia dulce, inocente y plena de felicidad.
Larga fábula de complicada digestión y presentación poco atractiva. No hay personajes secundarios interesantes ni subtramas que enriquezcan la historia.