Estamos ante una de las películas de casas hechizadas que se encuentran en la media. Sin embargo, el debutante Peter Cornwell ha mejorado su obra con algunos detalles, lo que, considerando el estado actual del género, le otorga cierto mérito.
Arranca como 'Apocalypto', toca techo en plan 'Grizzly Man' y planea plácidamente hacia 'La misión'. No logra consolidar ninguno de los temas que aborda.
El metraje transcurre sin causar mal alguno, incluso a nivel cerebral, siempre y cuando no se considere la abundancia de filmes sobre rodajes disfuncionales que han habitado y continuarán habitando el insular mundo del cine.
El confort interior que se siente al observar la representación en 24 imágenes por segundo del parto más célebre de todos los tiempos es lo más destacado del filme.
Un ejercicio de intimismo entrañable y gustosamente alejado del acartonamiento habitual en el género bio-hagiográfico. (...) aporta un estimable testimonio de arqueología social y musical (...) Puntuación: ★★★ (sobre 5)
Un ejercicio de arqueología deportiva bastante interesante. Resuella y besa la lona con un argumento, más que lineal, directamente plano, al servicio de un igualmente insípido protagonista.
Espada muestra una vocación didáctica encomiable, lo que hace de este filme una llave idónea para acceder al universo del genio. Interesante atrapasueños para el uso y disfrute del fan buñueliano.
Un publirreportaje que carece de sustancia. Lo único que se puede considerar rescatable son algunas escenas y documentos casi inéditos, aunque estos son insuficientes para captar la atención de un público más amplio.
Una buena propuesta complementaria para quienes ya han completado 'Red Dead Redemption 2'. Es un enfoque interesante sobre la figura de Billy el Niño, fascinante pero que no deja una impresión duradera.
Sirvan estas dos horas intensas y bellas para poner a la leyenda en su sitio. Obligatoria zambullida cinéfila y agridulce homenaje al mito desmitificado.
Un historión que Gomez-Rejon despliega y desliza de manera elegante y didáctica. Este biopic sobrio y electrizante tiene sus momentos de brillantez, aunque también presenta algunas fallas.
Dos horas de éxtasis para los fans y de felicidad para el resto de espectadores, que al menos se garantizan el trayecto de vuelta a casa con la mejor banda sonora mental posible.
Lastrado por varios nubarrones, la historia a menudo se siente como si la emoción fuese un mero artificio. Sin embargo, a pesar de sus fallos, la película ofrece bellos momentos cargados de vitalidad y presenta paisajes impresionantes.