Heller está construyendo una filmografía de gran profundidad, donde se presenta una mezcla compleja de apariencia y realidad, ficción y documental, elementos artificiales y verdades palpables, así como historias y vida real.
Bien ajustada en su metraje y con notables interpretaciones, puede sonar a ya vista y oída, y con mayor altura, pero el nivel medio en todos sus apartados es apreciable.
El guion apuesta por el minimalismo, la sencillez y la sutileza, pero acaba dando la impresión de relato demasiado escuálido, necesitado de matices y de recursos dramáticos y de diálogo.
Estupenda película. Bueso logra captar la angustia juvenil del personaje principal y su grupo de amigos a través de un enfoque clásico, sencillo y sutil, impregnado de ternura, gracia y, sin duda, un profundo dolor. Es una obra que refleja de manera auténtica la esencia de la juventud española.
Linares transmite su conocimiento y experiencia a través de su obra. Se evidencia su habilidad para manejar la cámara con propósito, sabiendo cuándo acercarse de forma inquietante a los rostros desgastados de sus personajes.
En un tono que intenta ser humorístico, pero carece de una sola línea de comedia realmente efectiva, la sobreactuada Diane Keaton se dedica a hacer mohínes y a tropezar constantemente, sumergiéndose en un slapstick que resulta patético.
El casi contracultural mensaje del filme es una excelente invitación al desconcierto. Con una magnífica ambientación, una gran corte de personajes secundarios y un guion repleto de enseñanzas sociales, pero también de divertimento.
Del desastre en la sección humorística se transita hacia un grupo de conversaciones más profundas y mucho más atractivas sobre la inevitable decadencia del cuerpo. Sin embargo, estas reflexiones son solo migajas en un conjunto que nunca justifica la presencia de un cuarteto de actores tan talentoso.
Una exultante amabilidad solo apta para ese arco de público que busca en el cine que todo se resuelva como en un cuento social a lo Charles Dickens o Alejandro Dumas, pero sin las necesarias dosis de barro, el físico y el moral.
En modo alguno es una película despreciable, pero quizá sí fallida y, sobre todo, menor dentro de la carrera de Linklater. Y con la alargada sombra del modelo de Ashby, tanto en lo formal como en lo temporal.
La película se adapta correctamente a la sociedad argentina, destacando la notable interpretación de su dúo protagónico. Sin embargo, la música funk resulta poco acertada y los juegos de montaje son algo superficiales.
Lo que más sorprende en la nueva adaptación de la historia es que no puede ser más distinta en el tono a la original, ya que carece casi por completo de sentido del humor. Es técnicamente irreprochable, aunque resulta demasiado solemne.
Una obra un tanto ensimismada en la sistemática formal del director, pero que alcanza momentos de gloria. Una obra hermosa y palpitante, con genio a borbotones desiguales.
Película casi conceptual, de anécdota mínima. De notable fuerza visual, su poso va calando, sobre todo el político. Es una obra con un mensaje más que meritorio.
Secuencias de acción sorprendentes, capturadas con gran habilidad y superficialidad por James Wan. Hay mucho ruido, pero carecen de la verdadera intensidad que se espera. Estas escenas funcionan como un espectáculo visual para los admiradores del cine de automóviles.
A medio camino entre el drama, la comedia negra y la tragedia, la película se eleva gracias a una magnífica idea (...) la media hora final tiene garra, convicción y originalidad.
Comedia a seis manos. Es una película donde resulta evidente la influencia de cada escritor, pero los cambios de tono y esencia distorsionan en lugar de fusionar.