Unos cuantos aspectos sacan a la película del derrumbe. Primero, la extraordinaria interpretación de Plummer. Segundo, el evidente entretenimiento (...) Y, tercero, que Egoyan aún es capaz de captar atmósferas de degradación.
Una obra compacta y delicada, sostenida por una intérprete superlativa, Julianne Moore, que aunque nunca alcance la brillantez tiene el valor de la honestidad.
Película pequeña pero sólida, que evita las convenciones de los telefilmes a las que se acerca su eje dramático. Destaca por un trabajo excepcional en la banda sonora y un excelente desempeño de James Cromwell.
Violento y apasionante thriller de origen estadounidense. Es más que una simple intriga de entretenimiento. La gran fortaleza de Van Looy radica en que, además de entretener con un hábil juego de identidades, crea un audaz cine político y una efectiva crítica social. No obstante, la ejecución de Van Looy es un tanto cuestionable.
Bellísimo poema histórico de aventuras, quizá un tanto impreciso y excesivamente preciosista, pero dotado de momentos absolutamente deslumbrantes. Arriesgada, difícil, hermosa, imperfecta y profundamente artística.
No resulta tan entretenida como podría esperarse. Las interpretaciones de Margaret Qualley y Beanie Feldstein son uno de sus aspectos más destacados, pero el guion habría necesitado una revisión para mejorar su calidad.
Sin elementos extraños de lenguaje cinematográfico ni artificios externos, Petzold logra desde el inicio que bajo el manto de tranquilidad de los lugares en los que se ambienta el relato algo perverso parezca cernirse sobre los personajes.
Musical melifluo y olvidable. Al menos, Bardem canta y baila con energía en un papel del que sale vivo y coleando. La película se presenta como una producción familiar simplona, con un mensaje superficial de autoayuda y superación.
Una interesante reflexión sobre las amistades perdidas, pero al final se queda como un simple apunte. Costumbrismo con posibilidades comerciales, aunque siempre un poco rancio.
El espectador se cuestiona en qué momento Benjamin Ree comenzó su documental y qué motivaciones lo llevaron a ello, lo cual es un aspecto positivo en un formato que se centra en la exploración. También surge la duda sobre hasta qué punto hay un regodeo exhibicionista en sus personajes.
De principio a fin, la comedia es el eje central. Agradable en general, aunque en ocasiones la extravagancia se siente un tanto forzada. Siempre resulta entretenida, aunque no logra profundizar realmente. De hecho, da la impresión de ser una película de hace 25 años.
Un trabajo muy desigual en lo formal, con una discutible fotografía de exteriores y algunos efectos oníricos discretamente estéticos una película, al menos, desacostumbrada.
Una estimable película de vocación modesta que se ve con una media sonrisa acaba logrando lo que pretende. No busca más que lo que hay, pero lo encuentra.
Película que destaca por su falta de ambición, donde se recurre a una antigua estrella como Jim Carrey. Presenta situaciones melosas que agradarán a padres que no son sensibles a la exageración, además de risas fáciles para niños menores de diez años.
Con buena fluidez narrativa, la película presenta un conjunto de actuaciones auténticas y conmovedoras. Se enfoca en la visibilidad y la confianza, aportando una experiencia emocional que resuena con el público.
Una comedia de tintes negros y dramáticos muy curiosa. Gabilondo mueve su cámara con naturalidad, capta bien en montaje cada una de las reacciones y ofrece una bonita expresividad en cada plano.