Pierde fuelle conforme, más que la moral en sí misma, va entrando en juego un eslabón que a lo largo de la película parece olvidado y que, cuando aparece, el mecanismo estalla por falta de credibilidad: los hijos.
El pomposo Joe Wright parece más preocupado por visualizar una sinfonía de Beethoven con una especie de salvapantallas caleidoscópico que por indagar en uno de los grandes temas de su drama.
Mejor cuanto más apegada a la tierra, cuanto más centrada en el devenir físico de sus personajes, resbala cuando se sube a las nubes de una poesía visual más cercana a un realismo mágico con tendencia a lo rancio. Actual, intemporal.
Notable 'After', con tres actuaciones sobresalientes, se presenta como una colección de símbolos de gran efectividad, aunque en ocasiones resultan un tanto evidentes. Sin embargo, Rodríguez no se arroga la autoridad en su narración.
Con el transcurso del metraje, se descubre que, más que con 'This is Spinal Tap', con lo que tiene que ver 'Anvil' es con 'Grizzly man' en su aplastante ingenuidad reside su verdadero triunfo.
Edulcorado melodrama. Puede ser un éxito entre el gran público que no le busque tres pies al gato de las emociones enlatadas. Sin embargo, costará que los que ya pensaban que 'Los chicos del coro' andaba en el alambre del ternurismo aguanten otro empacho de buenos sentimientos.
Los fans no van a encontrarse con una película, sino con una miniserie presentada de una sola vez, que mantiene un ritmo constante y revela algunas virtudes, aunque también muestra defectos, especialmente en su incapacidad para transformar los momentos dramáticos en situaciones realmente emocionantes.
The women, en versión de 2008, más que actualizar su discurso, lo pervierte, al tiempo que estropea su andamiaje formal por culpa de una ostensible, bochornosa falta de talento.
Preciosa escrita con sencillez, pero repleta de sensibilidad y magia. La película está protagonizada por una pareja de deslumbrante credibilidad, presentando una historia moral sin caer en moralinas.
Agradable, sencilla y con una puesta en escena académica, está en la órbita de otros recientes éxitos de ambiente exótico y concienciación político-social tan esforzada como limitada, en la línea de la libanesa 'Caramel' o la israelí 'Los limoneros'.
Un libreto vulgar y una dirección correcta dan lugar a un carrusel de aventuras que se pretende divertido, pero que solo se salvan gracias a la impresionante personalidad de los actores.
A Chan-wook le interesa mucho más la estética que la ética. El apartado cómico resulta más ingenuo que negro y se siente innecesario en lugar de relajante. El tercer acto es sangriento, demoledor y despiadado; además, es bellísimo y atroz, aunque podría considerarse algo superficial e intrascendente.
La primera mitad de la película resulta tediosa y se perciben los excesivos 125 minutos de duración. La irregularidad se presenta constantemente, aunque logra recuperarse en una notable segunda parte.
Una guapa y rica divorciada, entregada al trabajo y a su hija, decide ir de vacaciones a Jamaica y liga con un joven 20 años menor. Ideal para ejecutivas agresivas cansadas de su monotonía.