La película se adapta correctamente a la sociedad argentina, destacando la notable interpretación de su dúo protagónico. Sin embargo, la música funk resulta poco acertada y los juegos de montaje son algo superficiales.
Lo que más sorprende en la nueva adaptación de la historia es que no puede ser más distinta en el tono a la original, ya que carece casi por completo de sentido del humor. Es técnicamente irreprochable, aunque resulta demasiado solemne.
Una obra un tanto ensimismada en la sistemática formal del director, pero que alcanza momentos de gloria. Una obra hermosa y palpitante, con genio a borbotones desiguales.
Película casi conceptual, de anécdota mínima. De notable fuerza visual, su poso va calando, sobre todo el político. Es una obra con un mensaje más que meritorio.
Secuencias de acción sorprendentes, capturadas con gran habilidad y superficialidad por James Wan. Hay mucho ruido, pero carecen de la verdadera intensidad que se espera. Estas escenas funcionan como un espectáculo visual para los admiradores del cine de automóviles.
A medio camino entre el drama, la comedia negra y la tragedia, la película se eleva gracias a una magnífica idea (...) la media hora final tiene garra, convicción y originalidad.
A veces, los 'biopics' son realizados por cineastas que tienen una idea clara de la forma, como es el caso de Anton Corbijn. Esto resulta en películas que se asemejan a obras artísticas, tal como sucede con 'Life'.
Comedia a seis manos. Es una película donde resulta evidente la influencia de cada escritor, pero los cambios de tono y esencia distorsionan en lugar de fusionar.
Epifanía del ridículo. 'Samba' podría ser incluso tramposa si no fuera tan mala, de una simpatía tan forzada, y con unos giros de guión tan espantosamente cutres.
Además de carente de ritmo, hinchada de metraje, con unos insulsos personajes secundarios y con apenas un par de gags salvables, casi parece una comedia antigua, en el peor sentido del término.
El ímpetu y la presión son captados por la cámara de Howard con un estilo distintivo. Su hermosa fotografía resalta la calidad visual de la película, que solo muestra un par de deslices en su ejecución.
Irregular tanto en la composición de las situaciones como en los diálogos, la película está compuesta a partir de un desorden narrativo que, al tiempo, se convierte en virtud y defecto.
Se convierte en la notable película a la que siempre aspira cuando se deja de gracietas, y se centra en el soberbio duelo de egos entre los actores. (...) unos 10 minutos finales sensacionales.
A Fontaine su historia le viene enorme, sobre todo porque nunca encuentra el tono, salvo en los tres planos finales. La imperturbable interpretación de los dos jóvenes acaba enterrando las posibilidades dramáticas de la película.