Atractiva en parte, la película de Aïnouz resulta pesada tanto por su duración como por la falta de interés que genera. Sin embargo, destaca la poderosa dirección visual que muestra el talento del director.
Obra serena en tiempos agitados, Loving se asienta en la mirada tranquila, inteligente y cálida de la esposa, la maravillosa Ruth Negga. Y en el estilo de Nichols. Larga vida a su cine.
Convencional en su estructura, análisis de personajes y forma, pero valiosísimo epílogo a una carrera fundamental en la historia del cine. Una película en la que personaje y autor vienen a ser lo mismo.
Aúna de manera efectiva el drama familiar, el melodrama romántico, la intriga de espionaje y el cine político. La película mantiene un ritmo constante y apenas decae.
La irregularidad en los gags, las interpretaciones, el desarrollo y la puesta en escena se apodera del relato. Esta reina de España, con más sombras que luces, resulta ser un pálido reflejo de aquella niña de tus ojos.
Un guion donde apenas hay caídas ni recovecos en los personajes, y en el que demasiados asuntos se ven venir (...) todo es exquisito, las interpretaciones son perfectas, incuestionables. Pero nada es sorprendente.
Se deja llevar peligrosamente por el tópico formal, usando una fotografía en tonos ocres y una banda sonora de percusión y trompeta, que son características del cine político. Además, la trama se ve eclipsada por una historia paralela.
Extrañísima combinación de spaguetti-western, comedia negra disparatada, melodrama romántico, dibujo animado, slapstick y cine social, 'La modista' es un batiburrillo
Una película más académica que clásica, de sólido empaque narrativo, de viejo zorro que sabe contar un relato, pero de una pulcritud un tanto acartonada.
Es en el territorio de la animación donde Satrapi y Paronnaud demuestran su mayor brillantez. Sin embargo, la representación de la acción real presenta un efecto similar al de ‘Amelie’ en su montaje y puesta en escena. Esto parece ser un tropiezo en la trayectoria de una artista que se resiste a la repetición.
Curtis dirige su película con gusto y habilidad para mantener el ritmo. Sin embargo, Williams no logra convencer, ya sea por su aspecto físico, expresión facial o la falta de presencia; su interpretación se siente deficiente a pesar de su técnica.
Una declaración de amor a su tierra junto con una crítica al régimen, aunque de forma un tanto superficial. Se echa de menos un mayor atrevimiento político al abordar las motivaciones que impulsaron la revuelta, ya que las clases bajas quedan invisibilizadas en la película. Además, se recurre en exceso a un enfoque meloso y romántico.
A primera vista se puede calificar como preciosa, pero tras una reflexión más profunda, se hacen evidentes sus fallos y se revela, incluso, como un sinsentido.