Sin llegar a ser blando, el relato, inspirado en las memorias de la cantante Cherie Curie, es demasiado condescendiente en algunos aspectos, y a la directora le cuesta decidir por qué lado de la cuerda tirar.
Película remilgada, estéticamente cursi, narrativamente redundante, éticamente ñoña y musicalmente ordinaria. Una especie de Caperucita y el lobo feroz en versión Hello Kitty.
Más didáctico que artístico y más detallado que analítico, resulta indudablemente interesante y entretenido. Sin embargo, a veces exagera en su percepción del grupo, presentándolo como una banda de snobs más parecida a una banda de rock que a un movimiento político radical que lleva al terrorismo.
Tiene en su escrupuloso tratamiento del punto de vista una gran virtud técnica y, quizá, su tumba narrativa. Todo queda en el universo infantil, subrayado continuamente por una música melodramática. El tono es directamente melifluo.
Una película excesivamente explicativa y algo discursiva. La historia promete ser apasionante y en ciertos momentos lo logra, pero se ve afectada por numerosos altibajos en la escritura, la dirección y la interpretación.
Interesante resultando más acertada cuanto más absurda es la situación. En su parte final, la película mantiene un crecimiento constante, destacando especialmente el tono elegido para culminar la historia.
Narra con verosimilitud y pasión el proceso vital de un joven, huye del esquematismo y se atreve incluso a utilizar el sentido del humor. El silencio del agua adquiere relevancia histórica mientras ahonda en un drama personal.
Obviar sus similitudes con 'El club de los poetas muertos' es imposible. ¿Le quita esto méritos a una historia, en general, bien escrita, dirigida e interpretada? Pues sí. ¿Se los quita todos? No.
Una película digna, pero de limitado alcance artístico. Un trabajo modesto pero loable que carece de ese nivel de ambición que transforma a las películas en algo más. A veces resulta en obras fallidas y otras se alza como verdaderas joyas.
Desastre visual y narrativo sobre dos apasionantes personajes no tiene la irresistible intensidad de voz y mirada, de verdad y lucha de los verdaderos Font y Gil. Y ni siquiera la música tiene fuerza. Una oportunidad perdida.
Excelente. Con la ayuda de un estupendo reparto, Durkin compone su historia en un tono sombrío pero lleno de ternura. Elige el camino más complicado: abordar de manera seria lo que podría caer en la comedia vulgar.
Affleck retrata con emoción el sueño de Michael Jordan. Es una película estupenda y un documento fascinante que explora historias del deporte, las finanzas y el marketing. Además, es un verdadero divertimento que invita a disfrutar, a reír y a recordar.
Malograda adaptación del relato de Henry James. La literatura del escritor neoyorquino, brillante y vibrante, no tiene su reflejo en la pantalla. La puesta en escena abusa de planos medios con una estética discutible.
Habita una hermosura presuntamente serena, pero en realidad amanerada y gratuita, con la que conectará la mayoría del público y con la que otra parte (entre los que se encuentra el que esto escribe) se puede sentir distanciado.
Los abiertos de mente respecto del cine y el arte, y sobre todo los pacientes, pueden tener su recompensa porque el extraño artefacto resultante es atractivo, pese a que cuesta entrar en él. (...) es ardua, disparatada y absurda.
Un excelente documental animado, una obra abierta, libre y auténtica, en la que los distintos formatos nunca se invaden ni colisionan. Simplemente se complementan.
Es posible que la película no logre alcanzar su máximo potencial. A pesar del indudable interés de la historia real y su contexto histórico, se percibe como si no mostrara elementos visualmente impactantes en términos cinematográficos.