Pese a sus imperfecciones, que las tiene, nos recuerda para qué sirve, entre otras cosas, el cine político (...) digno acercamiento a nuestra historia y un valiente producto al que quizá le falta una pizca de complejidad y de ambición.
Más interesante en lo social que en lo cinematográfico, donde en nada destaca a pesar de su pulcritud, 'El orden divino' aplica estereotipos formales, como la fotografía de tonos y textura añejos.
Desigual. Ha querido ser demasiadas cosas al mismo tiempo y se ha quedado en un notable relato romántico, una convencional película deportiva y una discreta obra de denuncia feminista contra el poder.
Crudísimo retrato de una película difícilmente soportable desde una perspectiva moral y emocional. Aunque finalmente presenta ideas relevantes en términos sociales, ofrece una excesiva explicitud respecto a la delectación ante las atrocidades.
Como un Argo de baja calidad, superficial, indolente y por momentos ridículamente melodramático, Colonia ni siquiera se esmera en la aplicación de un código para filmar en un idioma común.
Aquí no hay ambigüedad moral y sí mucho estereotipo. La película abre demasiados frentes pero al intentar cerrarlos solo hay trompicones, pespuntes mal hilados.
Interesante película que juega muy bien con la ambigüedad en el dibujo de personajes y entornos. (...) entre el drama sociopolítico y una pizca de espionaje, conforma un relato repleto de contradicciones.
Sin llegar a ser blando, el relato, inspirado en las memorias de la cantante Cherie Curie, es demasiado condescendiente en algunos aspectos, y a la directora le cuesta decidir por qué lado de la cuerda tirar.
Película remilgada, estéticamente cursi, narrativamente redundante, éticamente ñoña y musicalmente ordinaria. Una especie de Caperucita y el lobo feroz en versión Hello Kitty.
Más didáctico que artístico y más detallado que analítico, resulta indudablemente interesante y entretenido. Sin embargo, a veces exagera en su percepción del grupo, presentándolo como una banda de snobs más parecida a una banda de rock que a un movimiento político radical que lleva al terrorismo.
Tiene en su escrupuloso tratamiento del punto de vista una gran virtud técnica y, quizá, su tumba narrativa. Todo queda en el universo infantil, subrayado continuamente por una música melodramática. El tono es directamente melifluo.
Una película excesivamente explicativa y algo discursiva. La historia promete ser apasionante y en ciertos momentos lo logra, pero se ve afectada por numerosos altibajos en la escritura, la dirección y la interpretación.
Interesante resultando más acertada cuanto más absurda es la situación. En su parte final, la película mantiene un crecimiento constante, destacando especialmente el tono elegido para culminar la historia.
Narra con verosimilitud y pasión el proceso vital de un joven, huye del esquematismo y se atreve incluso a utilizar el sentido del humor. El silencio del agua adquiere relevancia histórica mientras ahonda en un drama personal.
Obviar sus similitudes con 'El club de los poetas muertos' es imposible. ¿Le quita esto méritos a una historia, en general, bien escrita, dirigida e interpretada? Pues sí. ¿Se los quita todos? No.