Solvente segundo largo de Hugo Stuven, que impone un notable ejercicio de puesta en escena. Con unos espectaculares minutos iniciales, el director demuestra su pulso y estilo.
Demasiados pasajes del pasado adoptan un tono convencional, reminiscentes de telefilmes, acompañados de una banda sonora excesivamente sentimental. En contraste, en las escenas de gran tensión, Kormákur se muestra más cómodo y brilla en la construcción de la tensión.
Una agradable cinta para el gran público, quizá no demasiado trascendente, pero sí dotada de un toque de sensibilidad que sólo en contadas ocasiones se desmadra.
Más preocupada por los valores solidarios de la historia que por los puramente cinematográficos. Noyce se luce en las escenas de acción, pero poco puede hacer con un rutinario guión que culmina en un apresurado y discursivo desenlace.
Marvel se refresca con la coreografía china. El director, hasta ahora reconocido por su trabajo en géneros muy distintos de la acción, demuestra un gran dominio en este nuevo enfoque. La película, especialmente en su brillante primera mitad, logra superar las expectativas.
Con algún hallazgo estético de mérito, Laugier vuelve a exponer sus torturas con una determinación difícilmente soportable. Pero desbarra en su expreso homenaje al maestro del terror literario H. P. Lovecraft.
Puede dar el pego como entretenimiento a los lectores de Poe les sabrá a poco, y los presumibles admiradores de la película nunca acabarán acercándose a sus fúnebres terrores, al tormento de su imaginación, a los cuentos y poemas de Poe.
Larsson para unos pocos. Entre los hilos argumentales más relevantes y la intriga convencional, se han decantado por esta última. Han desaparecido desde tramas insustanciales hasta otras más elementales.
Iliadis aporta sofisticación a la realización. Sin embargo, el producto resulta ahora más previsible, excesivamente enfocado en la escenificación de los momentos de impacto, los cuales rara vez se perciben como originales.
Ni Harris ni el director, Peter Webber, cumplen con sus funciones. La trama se limita a un esquema predecible de venganza contra aquellos que causaron el sufrimiento, y poco más.
Tiene todo para el triunfo entre el gran público: actores famosos, trama de lo más simple, efectos especiales de impresión y diálogos facilones. Basado en una famosa serie de TV. Lo mejor, los títulos de crédito.
Muy libre, experimento fílmico de estimable aliento poético. No es una película fácil, aunque sí un relevante estudio sobre la cobardía y la ineptitud, el abandono y el olvido.