Tiene todo para el triunfo entre el gran público: actores famosos, trama de lo más simple, efectos especiales de impresión y diálogos facilones. Basado en una famosa serie de TV. Lo mejor, los títulos de crédito.
Una obra muy atractiva en su concepto, que logra recoger con gusto la leyenda pero que fracasa en el aspecto central de lo que pretende: el del terror, visualmente convencional y narrativamente pobre.
Es divertida y fresca. Comienza con una excelente presentación de personajes y del conflicto. Hay que destacar que el diseño de sus criaturas y ambientes es realmente novedoso.
Muy libre, experimento fílmico de estimable aliento poético. No es una película fácil, aunque sí un relevante estudio sobre la cobardía y la ineptitud, el abandono y el olvido.
Quizá sea en el aspecto narrativo, el guion, las situaciones, los diálogos y el desarrollo de los personajes, donde la película se siente más anticuada. Sin embargo, la verdadera aventura es apasionante. Lamentablemente, su representación en la película no lo es tanto.
Estupenda película de aventuras con un magnífico retrato de personajes y la demostración de que Chris Hemsworth no solo tiene una gran presencia física, sino que también destaca por su voz, carisma y técnica.
Una premisa curiosa que no se traduce en una gran producción de 30 millones de dólares y dos horas y cuarto de metraje. Todos los tópicos se van sucediendo sin sorpresas.
Marvel se refresca con la coreografía china. El director, hasta ahora reconocido por su trabajo en géneros muy distintos de la acción, demuestra un gran dominio en este nuevo enfoque. La película, especialmente en su brillante primera mitad, logra superar las expectativas.
Un buen policiaco que se aleja de la acción y del espectáculo, aunque finalmente los incorpora. Szifrón opta por mostrar las consecuencias de los actos. Esta obra, elíptica y con abundante fuera de campo, resulta notable, oscura, nihilista e ideológica.
Con algún hallazgo estético de mérito, Laugier vuelve a exponer sus torturas con una determinación difícilmente soportable. Pero desbarra en su expreso homenaje al maestro del terror literario H. P. Lovecraft.
Un primer cuarto de hora extraordinario, donde se destacan diálogos brillantes sobre las reglas del género, que logran rescatar al fan de la monotonía.
Dos grandes, perdidos. Rutinario thriller policial de marcado tono ultraderechista, es la última muestra de su falta de rumbo. El desenlace es rocambolesco, basado en un truco de guion.
Es probable que se trate de la peor película que se haya filmado en el cine reciente por parte de una productora de Hollywood, con un director reconocido y una estrella como protagonista. gloriosa comedia involuntaria
No está mejor ni peor dirigida que muchas de las películas de terror juvenil que han llegado de Hollywood en años recientes, lo que indica que hay una cierta eficacia en su ejecución. Sin embargo, los primeros 45 minutos resultan insosteniblemente aburridos. Aun así, la llegada al pueblo donde se encuentra el museo del título marca un giro radical