L. S. Lowry no merecía una película tan mustia. El montaje, con largos encadenamientos y numerosas imágenes superpuestas poco atractivas, provoca que la historia no fluya, sino que se sienta estancada a lo largo de todo el relato.
Un relato que es un tesoro dramático en manos de Ian Bonhote y Peter Ettedgui, tándem de orígenes contrapuestos pero muy complementarios, que llevan al documental McQueen hasta el inevitable triunfo.
Una canción de amor al country y western. Es un trabajo fotográfico impresionante. Hawke narra su historia con una independencia genuina. Resulta ser una obra muy especial para los seguidores de este género.
Arranca de un modo algo farragoso en cuanto a información. Pero en lo fundamental, las magníficas interpretaciones de Saoirse Ronan y Margot Robbie hacen que la película se fortalezca.
Con aún más lujo y repleta de cameos, confirma que tiene la trascendencia de la foto de cuatro idiotas marcando músculo en un yate. La belleza dramática estaba en el interior de esas cabezas, pero la superficie vende infinitamente más.
De bonitas imágenes y texturas, la película presenta un matiz social con un toque humano tan extravagante como delicado. Las interpretaciones son estupendas, convirtiéndola en una encantadora comedia británica.
Comedia dramática con toques de melodrama sentimental, meloso y sin apenas brío, que se ambienta en una colonia de soldados británicos no pasa de convencional producto de buenos sentimientos.
Partiendo del cine etnográfico, su curiosidad es evidente. Sin embargo, el resultado, que podría haber sido fascinante, resulta demasiado esquemático y empalagoso. La puesta en escena parece ser una elección equivocada.
Hay infinita acción y un notable retrato de la tensión, la emoción y el estado mental que enfrenta una persona rodeada por la muerte. Sin embargo, carece de un análisis bélico más allá de ser un panfleto que glorifica la labor de los Navy Seals.
Un relato con un excelente equilibrio entre lo social, lo político, lo judicial, lo afectivo y lo amoroso, que desemboca en la película perfecta para aquellos que no solo buscan emoción sentimental sino también conocimiento histórico.
Los 10 minutos finales son de una enorme potencia, lo que, unido a la capacidad de Fliegauf para transmitir el clima de degradación en el que por desgracia se desenvuelven sus criaturas (...) convierten a la película en una losa que acaba sosteniéndose
Excelente documental. Arijón se aferra al relato coral cronológico de sus protagonistas, logrando un enfoque certero gracias a su magnífica utilización del lenguaje, y generando un impacto profundizado por la auténtica turbación que transmite.
Un reportaje quizás más periodístico que cinematográfico, que se presenta de manera efectiva a pesar de su estilo convencional. Aunque la película no resalta por su originalidad, está bien escrita, narrada y presentada. Es suficiente.