Cruise pasa de la arrogancia a la épica, y la secuela incluye de manera inteligente un emotivo homenaje a Val Kilmer. Es un cine popular digno de mencionarse, aunque se siente como un producto de molde que no es fácil de perfeccionar en la actualidad.
Vulgar comedia de confusión de identidades. El guion es muy pobre y la excesiva iluminación, propia de las viejas teleseries de hace décadas, resulta espantosa.
De factura impecable, juega a romper con todos los géneros. Todo se desmorona sin que suene paródico, desintegrando el hilo conductor emocional y dejando al espectador asombrado ante un trabajo aún más arriesgado que su protagonista.
Weir reflexiona sobre los efectos psicológicos de sobrevivir a un accidente de avión. La idea es atrayente, pero la película provoca la somnolencia a causa de sus pretensiones dogmáticas y su cansino ritmo.
Formidable. Una obra que explora el cuerpo, desde una perspectiva visceral. La narrativa tiene un fuerte componente social, pero lo que realmente destaca es su aspecto visual. Víctor Polster ofrece una actuación que deja una huella imborrable.
Película de encargo de Soderbergh, es la clara muestra de que al director no le importa la calidad del material; su enfoque está puesto en la perfección técnica, que a menudo resulta fría. Sin embargo, esto no consigue transformar la esencia del material original ni elevar el nivel de calidad en un relato que carece de profundidad.
Apela a las emociones, pero casi nunca llega a encontrarlas. Cuando se intenta sumar todo el tiempo con aportaciones de autor, pero éstas no añaden valores, se termina restando.
La música y las letras de Yeston rara vez logran brillar en su totalidad. Sin embargo, hay elementos que evitan que se desprecie por completo una película como 'Nine', especialmente cuando se considera la indudable grandeza de una producción de alto nivel, diseñada para aspirar a los premios Oscar.
La estupenda 'Happy feet' se ve con una perenne sonrisa en el rostro. Lástima que en los últimos cinco minutos la proclama ecologista sea demasiado explícita y que la visualización de los humanos de forma realista no funcione del todo.
La película comienza de manera apagada y deliberadamente anticuada, pero mejora a medida que avanza la trama. Lo que mantiene su nivel de entretenimiento es el retrato acertado de la amistad entre las tres adolescentes.
Con aún más lujo y repleta de cameos, confirma que tiene la trascendencia de la foto de cuatro idiotas marcando músculo en un yate. La belleza dramática estaba en el interior de esas cabezas, pero la superficie vende infinitamente más.
A 'Infiltrados en la universidad' se logran algunas risas, pero sin llegar a impresionarnos. Sin embargo, le falta un elemento crucial en ciertos momentos: la dosificación del tiempo de los chistes.
Un gamberrismo de talla mediana tirando a grande que encantará a los que ahora están en el instituto y que traerá buenos recuerdos a los que luchaban contra el acné en los ochenta
Producto con un envoltorio de lujo y varias secuencias de acción muy bien dirigidas, que esconde unos diálogos de chistecillo cuartelero y una trama que no serviría ni para un soso episodio de la serie.
Interesante y sorprendente. Satter logra articular la tensión de manera efectiva. Esta película documental no sería lo que es sin la admirable interpretación de Sydney Sweeney.