Espolvorea la poesía de Thomas a través de relatos en off que otorgan a la película un aire lírico que, sin embargo, no acaba de encontrar en su representación. Maybury (...) nunca acaba de resultar cercano por sus empecinamientos formales.
Inexcusable acontecimiento cinéfilo. El collage de secuencias final no solo ejemplifica la importancia de Querejeta, sino que también resulta absolutamente emocionante.
Notable. Feminista sin excesos ni maniqueísmo, logra captar la esencia y el desasosiego de un personaje fascinante. Además, resalta la impresionante interpretación de Alba August.
[Salazar-Simpson] logra salir airoso en el aspecto formal, a pesar de algunas decisiones arriesgadas. Sin embargo, en el plano narrativo, se evidencian claramente los intentos por justificar al personaje ante las facetas más ambiguas de su personalidad.
Una película sobre la literatura que ni es literaria ni es cinematográfica. Se deja ver por el mito, porque lo que se vislumbra tras sus imágenes es apasionante historia de la literatura.
La película presenta numerosas debilidades; sin embargo, De la Iglesia y Valdano podrían haber dado origen a la figura del documental deportivo familiar ficcionado.
Ni empacha ni repite. Con una puesta en escena sencilla, que no simple, perfecta en ritmo. Además, sorprende por la figura del presidente de la República propuesto.
Pocos defectos pueden señalarse, a excepción de su obviedad. Sin embargo, carece por completo de originalidad. No hay un solo giro dramático que se aleje del sendero más predecible.
Una historia escrita de manera desganada y con interpretaciones rígidas que, al llegar a la segunda parte, se olvida con tanta rapidez que parece prescindible. Eso no es cine, es simplemente una ópera filmada.
En algún momento resulta algo superficial en los aspectos más polémicos, pero es probable que tenga un interés más relacionado con la mitomanía que con lo cinematográfico.
Lady Di del siglo XVIII. No sobresale ni para bien ni para mal de la habitual producción británica de época, impecable en cuanto a factura técnica y ambientación, pero desequilibrada y un tanto fría en la narración.
El guión logra destacarse gracias a los ingeniosos guiños metalingüísticos y a la adecuada evolución emocional entre Lorca y Dalí. Sin embargo, falla en el aspecto técnico.
Moscati, nombrado santo por Juan Pablo II, parece un personaje más interesante de lo que muestra la película. Esta versión cinematográfica de una miniserie de la RAI, que dura casi cuatro horas, tiene un aspecto formal anticuado y se presenta de manera unidireccional, centrada en la hagiografía cristiana.