En algún momento la historia se convierte en una sucesión de singularidades. Ahora bien, pasado ese momento de ligera caída, la película levanta el vuelo (...) último plano que resulta perfecto para el relato que se ha estado contado.
Meritoria continuación de uno de los mejores films de la historia: 'El buscavidas'. Ya no está "Minnessota Fat", pero Newman lleva el cansancio escrito en la frente. Muy buena.
Enérgico, extraño y casi deliberadamente tosco, la picaresca del personaje se siente auténtica y su sinceridad resuena a lo largo de la historia. Esta obra parece diseñada para conectar con los desarraigados de las calles europeas que retrata con maestría.
En su obra más sobria, Tanovic indaga en la delgada línea que a veces distingue la ficción del documental, ofreciendo un retrato simple pero impactante de la odisea de una mujer. En este relato, solo se deja entrever el dramatismo en un instante.
Los 10 minutos finales son de una enorme potencia, lo que, unido a la capacidad de Fliegauf para transmitir el clima de degradación en el que por desgracia se desenvuelven sus criaturas (...) convierten a la película en una losa que acaba sosteniéndose
Puede verse como un impecable producto para grandes masas, pero nunca como un trascendente estudio sobre el heroísmo, su origen y su lado más oscuro. La épica acaba siendo de corto alcance.
Relato coral de ritmo no siempre constante, el desarrollo del triángulo de historias resulta coherente. No obstante, es en el cruce de las historias donde la película se torna más forzada.
La credibilidad de los ambientes es impresionante. Se presenta una radiografía precisa de una situación límite, así como un buen retrato de la protagonista principal. Sin embargo, hay una falta de emoción que hace que la película se sienta un tanto fría.
El mismo equipo de 'El lobo' ha creado GAL, donde se nota un avance en la dirección de actores y en la representación física de los etarras. El guionista maneja hábilmente el punto de vista, evitando caer en afirmaciones que no están plenamente sustentadas.
Tropezón de un guionista. Se le adivinan las intenciones de alta comedia, de ácida crítica, pero le falta ritmo en cada escena, en cada réplica, en cada gag.
Muy pronto el ternurismo barato se hace dueño de la situación. Los tropiezos vitales que sufre el hasta entonces maltratado personaje son narrados casi como una obligación para que la historia no transcurra de ñoñería en ñoñería.
Oliver Sacks es un médico convertido en novelista que ha plasmado en su nuevo oficio casos reales, como el de "Despertares". Mira Sorvino destaca en su interpretación, mientras que Val Kilmer brilla aún más cuando tiene la oportunidad.