La actuación de Michel Bouquet es impresionante y hay momentos de gran belleza. Sin embargo, la película no resulta visualmente atractiva. El cine político no tiene que ser necesariamente tan seco.
Perjudicada la esquina vital del cantaor referida a su toxicomanía por algunas prohibiciones de los herederos. La rabia, pasión y talento que ha impuesto Óscar Jaenada exceden la pura imitación, la cual es perfecta, y se afianzan en una auténtica creación.
El tono se reblandece demasiado, sobre todo en la secuencia final. Eso sí, en la dirección, apoyado en la preciosa fotografía de Eduardo Serra, Spacey demuestra buen gusto y las numerosas escenas de conciertos están filmadas con elegancia.
Con una bellísima fotografía, la película ofrece un trapecista juego narrativo que, aunque pueda parecer imaginativo en el papel del guión, no logra traducirse efectivamente en la pantalla.
Davis intenta ofrecer un toque de autoría personal que no logra transmitir. Sin embargo, cuando se enfoca en narrar las relaciones entre sus personajes, la película encuentra su camino.
Meg Ryan pierde el rumbo. La acumulación de clichés es tal que llega a asemejarse a una parodia de las películas de boxeo. Es una producción que destaca por su capacidad de ser, al mismo tiempo, burda y sentimental.
Con unos diálogos de calidad y una convencional dirección, más cercana a una miniserie televisiva que a un largo con ambiciones artísticas, la película está dotada de una corrección un tanto fría.
Los flashbacks interrumpen la acción principal y obstaculizan el ritmo de la película. A pesar de su ocasional belleza, resulta demasiado convencional y probablemente se aprecie mejor como un interesante documento antropológico que como una narrativa capaz de generar conmoción.
Más agradable pero igual de descuidada que 'Samba' (2014). Una película que podría ser mucho mejor si se comprendiera su propósito. Sus chistes oscilan entre lo inocente y lo completamente ridículo.
Una excelente idea de múltiples posibilidades que apenas logran aprovechar más allá de una notable presentación de personajes, y algunos puntuales instantes de gran puesta en escena de comedia loca de altura.
Película de aspecto académico y sin, en principio, nada destacable, resulta tan aceptable, e incluso tan sugerente en ciertos aspectos porque sus mujeres protagonistas son tan reales como contradictorias, tan errabundas como fascinantes.
Es grandilocuente y aparatosa. También valiente. Pese a sus numerosos desperfectos, la poética nobleza de los textos se mantiene, así como algunas interpretaciones destacadas. Solo por esto, y por el acontecimiento que representa, 'La novia' se torna imprescindible. Luego, cada uno puede decidir.
Al-Salami ha compuesto uno de esos proyectos irreprochables en su esencia que sin embargo no acaba de articular un discurso narrativo comparable a sus intenciones.
Mejor cuanto más intimista, 'La gran familia…', pese a sus dudas, acaba contagiando su espíritu popular: el de un gol que nos dejó con cara de no saber si reír o llorar.