Utiliza imágenes documentales de apoyo que otorgan credibilidad, pero que se queda corta en lo puramente cinematográfico por la convencionalidad de su estructura y de su tratamiento de personajes.
En su obra más sobria, Tanovic indaga en la delgada línea que a veces distingue la ficción del documental, ofreciendo un retrato simple pero impactante de la odisea de una mujer. En este relato, solo se deja entrever el dramatismo en un instante.
El director no logra transmitir la pasión y la fuerza necesarias en el contenido de la película. La representación de esa situación que se oculta bajo la alfombra debería contener ideas narrativas y elementos de lenguaje cinematográfico, pero en este caso, carece de ambas.
Un proyecto audaz y efectivo, presentado con un ritmo adecuado y una clara información narrativa, lo que lo hace accesible incluso para aquellos que no están familiarizados con la política mexicana.
Con una puesta en escena, montaje y electricidad emocional que parte de Michael Bay, Peter Berg ha añadido unas gotas del lirismo del Michael Mann más digital
A veces, el tono seleccionado para narrar una historia puede destruirla por completo. Además, se evidencia una notable falta de habilidad por parte del director.
Película de disposición algo arbitraria, de situaciones tan atractivas como desigualmente desarrolladas, que en modo alguno debe verse en términos de verosimilitud y sí de representación simbólica.
¿Esto es poesía de la masacre? ¿Simbolismo macabro? ¿Sensacionalismo? Será el espectador el que decida. No es mentira, pero su efectividad social es más que dudosa, y la cinematográfica, menos aún.
Partiendo del cine etnográfico, su curiosidad es evidente. Sin embargo, el resultado, que podría haber sido fascinante, resulta demasiado esquemático y empalagoso. La puesta en escena parece ser una elección equivocada.
Una película algo desequilibrada, que se mueve en una onda melodramática pero con instantes de profunda emoción. Hay demasiados elementos en pantalla y escasa reflexión.
Una obra que no busca la risa siempre y a toda costa, aunque encuentre incluso la carcajada, sino un humor doliente, negrísimo, brillante, trágico y atroz (...) 'Negociador' es un triunfo.