Una película que tiende hacia lo sublime, una obra de riguroso aparato formal que, en su despliegue con severa sencillez, trasciende la cotidianidad de su personaje para alcanzar también a la persona, su nobleza y su poesía.
Una película rigurosa e interesante en su contenido, pero con el freno de mano en lo formal, lo que no acaba de encajar bien en un personaje autodestructivo, libertario y salvaje como el de Janis.
La película presenta numerosas debilidades; sin embargo, De la Iglesia y Valdano podrían haber dado origen a la figura del documental deportivo familiar ficcionado.
Ni empacha ni repite. Con una puesta en escena sencilla, que no simple, perfecta en ritmo. Además, sorprende por la figura del presidente de la República propuesto.
Bauer sigue la senda establecida por el mito. La hagiografía se conforma nuevamente y el relato transita rápidamente por sus aspectos más controvertidos.
Pocos defectos pueden señalarse, a excepción de su obviedad. Sin embargo, carece por completo de originalidad. No hay un solo giro dramático que se aleje del sendero más predecible.
Espolvorea la poesía de Thomas a través de relatos en off que otorgan a la película un aire lírico que, sin embargo, no acaba de encontrar en su representación. Maybury (...) nunca acaba de resultar cercano por sus empecinamientos formales.
Inexcusable acontecimiento cinéfilo. El collage de secuencias final no solo ejemplifica la importancia de Querejeta, sino que también resulta absolutamente emocionante.
Con unos diálogos de calidad y una convencional dirección, más cercana a una miniserie televisiva que a un largo con ambiciones artísticas, la película está dotada de una corrección un tanto fría.
Los flashbacks interrumpen la acción principal y obstaculizan el ritmo de la película. A pesar de su ocasional belleza, resulta demasiado convencional y probablemente se aprecie mejor como un interesante documento antropológico que como una narrativa capaz de generar conmoción.
Es grandilocuente y aparatosa. También valiente. Pese a sus numerosos desperfectos, la poética nobleza de los textos se mantiene, así como algunas interpretaciones destacadas. Solo por esto, y por el acontecimiento que representa, 'La novia' se torna imprescindible. Luego, cada uno puede decidir.
Mejor cuanto más intimista, 'La gran familia…', pese a sus dudas, acaba contagiando su espíritu popular: el de un gol que nos dejó con cara de no saber si reír o llorar.
La película, a pesar de sus defectos, huele a verdad y refleja un hedor contemporáneo. Es una de esas obras, lamentablemente inusuales en el cine español actual, que, al hendir el cuchillo en la realidad, nos confronta con nuestra propia imagen.
Más sutil de lo que su cartel promocional sugiere. Con ironía, agudos dobles sentidos y una puesta en escena que incluye elegantes fuera de campo, la película presenta dos tercios sorprendentes, pero finalmente se desmorona.
La historia se conecta con lo sencillo, evitando caer en lo simple. Temas como la nobleza, la dignidad, la redención, la venganza y el miedo están presentes. Hay arte en cada plano, en esa fotografía de textura áspera, tan destacada como la de su predecesora. Stallone y Rocky reciben el respeto que merecen.