El arranque es demoledor. Tykwer demuestra que puede ser un artesano al servicio del cine de género. Sin embargo, el tercio final rebaja las prestaciones de lo contado hasta entonces.
El supuesto ateísmo resulta ser tan ilusorio como la propia historia. La representación del mágico universo del relato parece repetitiva, pero en este caso, todavía menos convincente.
En 'Atrapado en el tiempo' los gags eran ingeniosos, mientras que aquí resultan evidentes. La frescura y el desparpajo se han convertido en torpeza, la ternura ha dado paso a una insipidez notable y el atrevimiento se transforma en vulgaridad.
Una película que se presenta excesiva en varios aspectos: es blanda en su intento de ser dulce, se vuelve chusca al intentar hacer denuncia, sobreactúa cuando Sy intenta ser chistoso, y resulta más graciosa que cómica en sus momentos de humor.
Su fórmula narrativa acaba convirtiendo un defecto en una virtud. Nada hay más alejado del cine que ver a un tipo largando una teoría tras otra durante una conferencia. Tiene el valor de la divulgación de lo incontestable más allá de sus más nimios defectos.
El pastiche no logra fusionarse en un estilo homogéneo y cautivador, aunque sí consigue sus mejores momentos a través del humor negro. Sin embargo, las interpretaciones son solo discretas y el inicio resulta demasiado lento.
Una de las propuestas más insólitas del cine contemporáneo. Hay que celebrar la irrupción en la cartelera de una película tan única. Eso sí, dejemos los miedos de lado, ya que lo que encontramos aquí se asemeja más al estilo de Buster Keaton que al de Robert Bresson.
La película es un desconsuelo que, eso sí, en modo alguno puede enturbiar las carreras de los implicados. Ahora bien, considerada individualmente, no hay por dónde salvarla.
Película solo apta para los más pequeños. El conjunto presenta una dignidad destacable. La película refleja claramente la sensibilidad y la corrección propias de nuestra época.
Producto de confusa comercialidad. Tiene momentos de brillantez, pero también otros que caen en la desanimación, carentes de ritmo y pesados. Esto puede ser inevitable en una película que presenta más virtudes que defectos.
Una especie de Buscando a Nemo de saldillo, destinada a los críos más pequeños (no más de 8-9 años), que no pasa de lo digno en el apartado técnico, mientras en el narrativo todo suena a subtextos, relatos y emociones decenas de veces vistas y oídas.
Lo peor de la película es que no se asemeja en nada a Zipi y Zape, ni en su estilo ni en sus diálogos. Habiendo planteado este difícil tema, es importante ser claros: 'Zipi y Zape en la isla del capitán' es una excelente película de aventuras.
Tim Hill dota al conjunto de buen ritmo. Sin embargo, el principal problema de Hop radica en su concepto. La película no logra encontrar su propio rumbo, quedando en un limbo narrativo que afecta su coherencia.
El guión de Emma Thompson ataviado de una moraleja no demasiado discursiva, encuentra dos perfectos aliados en el colorista diseño de producción y en la ágil dirección.
Un torrente de imaginación, un sanísimo divertimento y una magnífica demostración de efectos especiales bien utilizados. Uno de los mejores productos para críos de los últimos años.
La trama se centra en el personaje fuerte de Diesel, quien revela una faceta más suave, mientras los niños descubren el verdadero significado de la obediencia. Aunque los chistes pueden entretener a un niño de siete años, es difícil que logren sacar una sonrisa a su adulto acompañante.