El tono se reblandece demasiado, sobre todo en la secuencia final. Eso sí, en la dirección, apoyado en la preciosa fotografía de Eduardo Serra, Spacey demuestra buen gusto y las numerosas escenas de conciertos están filmadas con elegancia.
Mejor cuanto más intimista, 'La gran familia…', pese a sus dudas, acaba contagiando su espíritu popular: el de un gol que nos dejó con cara de no saber si reír o llorar.
Una de esas "películas de chicas". Creada, como una prenda de ropa de la moda, a partir de un proceso de cortar y pegar elementos de otros éxitos recientes.
La cirugía es el nuevo sexo, según Cronenberg. Esta obra provoca intensas sensaciones y emociones, desafiando cualquier convencionalismo. Es un cine que explora el ardor y el dolor.
Dani de la Orden aporta su habitual elegancia en la puesta en escena, así como en el manejo de la luz y la música. En principio, se presenta como una buena comedia. Sin embargo, gran parte de su contenido resulta ser un reflejo de algo que ya se había realizado recientemente.
Más agradable pero igual de descuidada que 'Samba' (2014). Una película que podría ser mucho mejor si se comprendiera su propósito. Sus chistes oscilan entre lo inocente y lo completamente ridículo.
Una excelente idea de múltiples posibilidades que apenas logran aprovechar más allá de una notable presentación de personajes, y algunos puntuales instantes de gran puesta en escena de comedia loca de altura.
Película de aspecto académico y sin, en principio, nada destacable, resulta tan aceptable, e incluso tan sugerente en ciertos aspectos porque sus mujeres protagonistas son tan reales como contradictorias, tan errabundas como fascinantes.
Es grandilocuente y aparatosa. También valiente. Pese a sus numerosos desperfectos, la poética nobleza de los textos se mantiene, así como algunas interpretaciones destacadas. Solo por esto, y por el acontecimiento que representa, 'La novia' se torna imprescindible. Luego, cada uno puede decidir.
Al-Salami ha compuesto uno de esos proyectos irreprochables en su esencia que sin embargo no acaba de articular un discurso narrativo comparable a sus intenciones.
Llega un par de imágenes imborrables y, al menos en la primera mitad del relato, te atrapa con sus perturbadores planteamientos. Sin embargo, a medida que avanza la historia, comienzan a notarse ciertas debilidades.
Mirabella-Davis filma con un gélido sentido de lo visual, colores pastel, ritmo pausado, conformando conversaciones que solo por la puesta en escena ya trastornan.
El monstruo es una metáfora de una sociedad atrapada en la violencia. Escalante, igual de impactante en imagen y sonido como en su magnífica obra 'Heli' (2013), aunque con un enfoque menos explícito, opta en esta ocasión por la simbología.