Que una autora como Coixet pueda asumir una película de encargo y convertirla en un reflejo de su estilo es digno de celebración. Logra su objetivo con un trabajo de refinamiento emocional que se manifiesta a través de miradas, sensibilidad, luz y calma.
Una de las películas más espantosas que se hayan estrenado en los últimos años en los cines españoles de versión original. Pedestre en su narración a varios tiempos infame en su tratamiento y en su calidad musical y visual.
A través de planos fijos de notable expresividad artística, Graizer articula su relato, abriendo una reflexión tranquila sobre las relaciones entre alemanes y judíos.
Armada de un rancio costumbrismo y de un lamentable toque social, filmada con más velocidad que ritmo, y a pesar de todo interpretada con cierta convicción un -equivocado- canto a la nueva condición del homosexual en España
Se deleita en las obsesivas preparaciones de los supuestos manjares, pero rara vez profundiza en las tramas paralelas que la rodean, como la corrupción carcelaria o el neoesclavismo laboral.
Implacable, demoledora y perfecta película. Una obra destacada e inspiradora, compleja y al mismo tiempo apasionante, que reafirma la maestría del director.
Una película que se siente más elaborada que la primera, presenta momentos embarazosos pero con una producción bien cuidada. El guion combina de manera efectiva, para bien y para mal, los dos grandes referentes cómicos de la juventud española.
Las batallas y la conquista de cada curva del río poseen una energía vibrante, evocando el mejor cine de aventuras. Sin embargo, el desarrollo del drama se inclina en exceso hacia un culebrón histórico poco convincente.
Es casi infumable. Mientras, en lo formal, el dibujo apenas tiene nada especial, y la negrura inherente a los personajes desaparece en una tentativa de exageración física continua, inherente al cartoon clásico americano, que no acaba de cuajar.
Aunque en principio en la película de Jarmusch encajan todas sus singularidades, como la extrañeza, la morosidad y el choque de culturas, también peca de cierto abandono. Así, nada sorprende.
Descacharrante odisea de terror cómico de deslumbrante imaginería secuencial. Salvaje, sangrienta y dionisíaca, aunque con un jocoso toque de reivindicación sociolaboral en torno al manga.
Interpretada con convicción por Elisabet Gelabert, la película busca transmitir un mensaje de buena convivencia social, aunque el personaje que interpreta genera cierta antipatía entre el público.
Tiene gracia y gancho, sensibilidad y ternura, simpatía y amargura. Unas animaciones sencillísimas, casi naífs, que redondean una película de notable atrevimiento en todos los sentidos, siempre directo, coloquial y expresivo.
Arranca de un modo fenomenal, ya que contiene suficientes atractivos, casi siempre relacionados con su difícil ambigüedad tonal. Sin embargo, en la segunda mitad, la película decae notablemente.
Cómo puede tener una primera mitad tan interesante, bien trazada y narrada, y una segunda parte tan académica, ñoña, caprichosa y desviada de lo que se ha ido formulando en la mitad inicial.
Cálida pese a su contenido dramático, de sorna inteligente, de comicidad triste, tiene un tono de coherencia absoluta con lo que está relatando. Transpira una rara melancolía que sabe enervar y tranquilizar en sus dosis adecuadas.
Es la vida misma. El director brasileño lo captura con naturalidad y buen gusto, presentando un universo de gran trascendencia, pero expuesto con franqueza y simplicidad.