Red 2 es un ejemplo de un estilo vacío pero entretenido, y su auto-consciencia le da un impulso. Sin embargo, la duración excesiva del film afecta su fluidez, mientras que la repetición constante de chistes hace que el ritmo sea un tanto monótono.
En la segunda mitad, el conjunto pierde fuerza. Sin embargo, gracias a una sólida dirección y un cuidadoso montaje, se transforma en un pequeño placer nada inocente.
La película se presenta como una versión burlesca de la frase "no soy racista, pero...". Se trata de chistes vulgares y de mal gusto, carentes de ironía y sin una crítica real al xenófobo; más bien parece una defensa. Además, la calidad de producción es terrible.
Tarda exactamente una hora y cuarto en ofrecer al respetable una tabla de salvación en forma de giro de guión. Hasta entonces, sólo una sucesión de apariciones fantasmales.
Aquí ha habido trabajo, y del bueno. (...) una farsa de elementos paródicos muy bien interpretada (¡Ernesto Alterio!), eficaz en el siempre complicadísimo humor físico
El cine de Bay es inconfundible. Una explosión de caos llena de efectos visuales vibrantes. Con tres personajes carismáticos, la película logra cumplir perfectamente con lo que se propone.
Sacrilegio contra una obra maestra. La actualización se siente superficial, centrada en incluir más desnudos y erotismo, sin aportar profundidad a la trama ni a los personajes.
Esto no es un remake, sino una reinterpretación que incluye varios cambios internos. El tono es menos oscuro, más violento y, de algún modo, más realista. Podría atraer a quienes disfrutan de lo explícito.
Más cerca del tópico que del realismo, esta película parece enfocarse más en ser una guía turística para promocionar el recorrido en EE. UU. que en ofrecer una narrativa cinematográfica con un enfoque moral.
Un trabajo que, a pesar de su puesta en escena y de que el encaje final de las historias resulta algo forzado, consigue atrapar por la naturalidad, la cercanía, la carnalidad y la ternura con las que se desenvuelve Deneuve.
En la sutileza de su representación, con 'Fresas salvajes', de Ingmar Bergman, como referente estilístico, reside lo mejor de una historia tan digna como pequeña.
Un policiaco clásico, elaborado y sorprendente en varios momentos. Su fortaleza radica en lo inesperado, aunque adolece de la incapacidad para resistir un análisis detallado de sus elementos al concluir la película.
Huele a la legua a intento de aprovechamiento del éxito internacional de 'La casa de papel', salvo la consistencia en materia de producción y la competente puesta en escena; lo demás es olvidable al instante.
Los impresionantes efectos especiales realmente respaldan una narrativa que en otro tiempo habría sido difícil de llevar al cine de manera creíble. Se presenta una intrigante historia de ciencia ficción con una sólida base que, lamentablemente, pierde un poco su rumbo al final.
Espectacular. Una obra aún más completa que la primera. Además, incluye dos de las persecuciones más impactantes del cine reciente, con un realismo que resulta fundamental para la narrativa.