Si el espectador busca entretenimiento y simpatía, con un punto de exotismo, la película es agradablemente efectiva. Sin embargo, si lo que busca es una reflexión trascendente sobre un país, Jordania, y una zona, Oriente Medio, el resultado es melifluo y superficial.
Una potentísima historia de mafias contemporáneas, puesta en imágenes con la lírica habitual del director, película asentada en dos patas narrativas que convergen a la perfección.
La película resulta monótona e insustancial, a pesar de abordar temas relevantes. Se distancia del realismo y de una narrativa lógica. Todo esto se combina con una puesta en escena poco atractiva y, en resumen, crea un universo que resulta incomprensible.
Más que el thriller en sí, lo que interesa a Kranik son sus personajes y el retrato de un microcosmos rural. 'Winter's Bone' es difícil de digerir, pero cautivadora.
Temas que, al presentarse de manera exagerada y dramática, desembocan en un delirio que se aleja de cualquier análisis posible, aunque esté revestido de una producción impecable.
Fotocopia al cuadrado. Relamida cuando pretende ponerse romántica y sólo admisible cuando es la presencia interpretativa de su buen reparto el que comanda la acción.
Una obra maestra. Melancólica, excéntrica, tierna y divertida, a la vez que inquietante. Es una película sobre el regreso al hogar que logra conmover, entretener y sorprender al público.
Sonrisas de hielo. Un golpe seco que logra hacer reír a partir de situaciones que, en un principio, parecen carecer de gracia, para luego congelar la diversión con un sentido de la perversión implacable.
Desigual pero interesantísima película de Michaël R. Roskam, ambiciosa, atractiva, con instantes de impresión, un trecho melodramático menor y un giro de guion casi ridículo.
Entretenido ‘thriller’ de cocina, esta película ofrece una experiencia casi teatral que resulta inquietante, provocativa, cómica, cruel y macabra. Aunque carece de una profundidad notable, su efervescencia y el guion imaginativo mantienen el interés del espectador.
La película presenta una puesta en escena que resulta incluso más tosca que plana, con momentos de estrambote que en ciertas secuencias rozan el ridículo.
Esta película cuenta con dos virtudes fundamentales que la hacen irresistible: una escritura sutil y sensible, capaz de ser ligera y trascendental al mismo tiempo, así como un trabajo interpretativo excepcional.
Extraordinaria primera película de Sean Durkin, con una puesta en escena cuidadosamente elaborada en su sencillez, donde la composición de cada plano se presenta como un verdadero prodigio.
Una historia que sí hemos visto mil veces y que no acaba de enlazar bien con el mucho más atractivo planteamiento. Lastrada también por una estética new age algo gastada, la película deja sensación de corto alargado.