Producto de confusa comercialidad. Tiene momentos de brillantez, pero también otros que caen en la desanimación, carentes de ritmo y pesados. Esto puede ser inevitable en una película que presenta más virtudes que defectos.
Fluye de manera aceptable en su narrativa, pero presenta una técnica que roza lo simple. Se suma a la lista de esas discretas producciones animadas que llegan a nuestro país casi semanalmente.
La película no logra superar las expectativas habituales, aunque tampoco resulta vergonzosa. Si se ajusta la perspectiva a un público de 10 años, es soportable, lo cual ya es un mérito.
Es una fábula de ritmo calmado y seguro, enseñanza social y toque ecológico. Ofrece un cóctel obvio y la hemos visto decenas de veces, pero aspira a ser más infalible para la platea de entre 3 y 6 años.
La película de Gsponer se presenta con la simple premisa de mantenerse fiel al texto original. Aunque la historia es conocida, el encanto y la efectividad que transmite, destacando la amplia sonrisa de Anuk Steffen, logran generar una conexión que resuena con el público.
Sí, estamos ante un pastel, una versión libre de El patito feo para los tiempos de la crisis económica. A fuerza de control, Hedges logra estabilizar un eficaz relato infantil que no mata si se toma en dosis bajas.
El ritmo es cansino; la potencia visual de Tarsem, inexistente, y ver al príncipe como un simple perrito faldero (no es una metáfora, es literal) solo produce estupefacción.
Cuando Brendan Fraser y el cargante Steve Martin llevan la voz cantante, la historia hace aguas. Sin embargo, cuando Bugs Bunny o Lucas cogen las riendas, la pantalla se ilumina. Una escena se eleva sobre las demás: la de la persecución en el Louvre de París.
Inspirada en los clásicos relatos de terror de los parques de atracciones, 'La mansión encantada' ofrece un lujoso entretenimiento dirigido exclusivamente a los niños, donde la propuesta principal es lograr diversión a través de asustos sorprendentes.
Una película experimental apasionante, abierta a múltiples interpretaciones, que puede disfrutarse (y sufrirse) como alegoría comunitaria y como rendición individual.
Película felizmente a contracorriente, es un tratado sobre el remordimiento. Ofrece una altura dramática poco común y aborda temas contemporáneos como el terrorismo y los intereses económicos de las religiones.
Comedia generacional con variados guiños musicales y cinematográficos, que se siente mejor elaborada en su escritura que en su dirección, careciendo de ritmo y energía por parte de Alethea Jones.
Cómica y trascendente, compleja, entretenida y solo puntualmente maniquea y gruesa, es una película que invita a la reflexión y, al mismo tiempo, logra entretener a las mayorías.
Kusama ha compuesto su mejor película, donde el hiperrealismo de los sonidos genera una sensación de poder hipnótico. La invitación se presenta como una inquietante obra que explora el concepto de una nueva religión.
A pesar de su enfoque intelectual, Baumbach se desenvuelve en la construcción de la historia con la simplicidad cotidiana de la nouvelle vague, fusionando esta estética con la energía de una comedia romántica juvenil.
Entre el sentido común y la idiotez contemporánea, la película, presentada con simplicidad y autenticidad por Loncraine, se destaca por un elemento invaluable: el poder de las miradas.
Cuando prevalece lo surrealista, lo macabro y lo visual, la película se enciende. Como el fuego que la domina, el de un debutante con fortaleza desigual y espíritu pretencioso, pero en modo alguno desdeñable.