Es casi infumable. Mientras, en lo formal, el dibujo apenas tiene nada especial, y la negrura inherente a los personajes desaparece en una tentativa de exageración física continua, inherente al cartoon clásico americano, que no acaba de cuajar.
Aunque en principio en la película de Jarmusch encajan todas sus singularidades, como la extrañeza, la morosidad y el choque de culturas, también peca de cierto abandono. Así, nada sorprende.
Descacharrante odisea de terror cómico de deslumbrante imaginería secuencial. Salvaje, sangrienta y dionisíaca, aunque con un jocoso toque de reivindicación sociolaboral en torno al manga.
Comedia sin sentido, elementos de Gran Hermano, el cine de terror juvenil, La selva de los famosos y toques de cine para adultos se combinan en 'Club Desmadre'. Cada componente se presenta en dosis mínimas, como si temieran que esto se convirtiera en una película seria. El guion parece escrito por niños.
Fotocopia al cuadrado. Relamida cuando pretende ponerse romántica y sólo admisible cuando es la presencia interpretativa de su buen reparto el que comanda la acción.
Un golpe contra la América biempensante, ultrarreligiosa y pacata. Sin embargo, las intenciones superan a los resultados. Es un estallido de fluidos más travieso que transgresor, como si prefiriese escupir a la cara físicamente en lugar de metafóricamente.
Desigual pero interesantísima película de Michaël R. Roskam, ambiciosa, atractiva, con instantes de impresión, un trecho melodramático menor y un giro de guion casi ridículo.
Un sobrio Nicolas Cage en un ‘thriller’ con gran estilo. Escueta de metraje y sólida en todo momento, 'Pig' es ese cine americano casi desaparecido, que prefiere la belleza de las formas a la tiranía del argumento.
La película presenta una puesta en escena que resulta incluso más tosca que plana, con momentos de estrambote que en ciertas secuencias rozan el ridículo.
Las interpretaciones, junto con la actuación de Adèle Exarchopoulos, consolidan esta película como uno de los mayores exponentes de lo que el cine puede lograr en términos de estimulación y promoción de un sistema público de calidad.
Implacable, demoledora y perfecta película. Una obra destacada e inspiradora, compleja y al mismo tiempo apasionante, que reafirma la maestría del director.
Perelman repite un estilo que resulta tan sofisticado como pesado, sustentando su eficacia en elementos formales. Su obra está repleta de transiciones que son más engañosas que simbólicas, culminando en un desenlace errático y sin lógica temporal.
Ni la puesta en escena ni un guión en el que todo cabe, desde la ausencia de planteamiento moral hasta el más rancio de los chistes, ayudan a que la película adquiera la condición que ambiciona.
A pesar de tener momentos destacados de humor, especialmente en diálogos que parecen estar fuera de lugar y que son más bien digresiones, la obra no logra convencer del todo debido a la falta de sustancia en su totalidad.
Espanto vampírico perpetrado por el algoritmo de Netflix. Foxx, consciente de las frases que le han asignado, se dedica a hacer gestos cómicos propios de un estudiante de secundaria, algo que no está a la altura de su talento.