Algo tan fresco como trascendente. Como suele ocurrir en Payne, en su puesta en escena se mezcla la naturalidad casi de documental con algunas imágenes impactantes. Su escritura siempre es afilada, tanto por su humor como por su amor.
Irregular pero interesante. Cuando la comedia negra, que aparece en la mayoría de las situaciones, no se impone a través de actuaciones exageradas o chistes poco sutiles, la película logra sus mejores momentos.
Una puesta en escena elegantísima y un conglomerado de elecciones técnicas que encajan de forma ideal con una historia apasionante, cargada de enjundia dentro de su aparente ligereza de fábula.
Comedia con un toque dramático, donde el espectador encuentra entretenimiento, un poco de romance y un toque de chispa. Sin embargo, todo parece seguir un patrón rígido y calculado.
Se ve con cierto agrado. Llamativa galería de secundarios, sin embargo el desenlace no resulta creíble y no se alinea con lo narrado ni con el espíritu gamberro que había guiado la película.
Comedia de sentimientos. Se trata de una película pequeña que busca tocar la fibra sensible del espectador y, sin duda, no debería pasar desapercibida.
Una película con ambiciones de ser popular, buscando llegar a un amplio público mediante situaciones y diálogos con los que el espectador pueda identificarse. Se presenta como una comedia en blanco y negro, y quizás por ello, resulta desigual.
Es una broma. Una bufonada con un par de momentos divertidos y otros cuantos, de sonrojo, que únicamente interesará a los admiradores del histrionismo interpretativo, vital y conceptual de Nic Cage. Si acaso.
Son conscientes de la fábrica de artefactos de molde que ha montado Marvel, pero que aun así están dispuestos a reírse de sí mismos. Y lo mejor es que lo hacen con tanto descaro como gracia.
La película se deja llevar por la ocurrencia, la superficialidad y un toque de desvarío. Opta por una acción sin prejuicios y por el humor. Sin embargo, la acción carece de fuerza, audacia e imaginación, mientras que el humor no logra aportar gran gracia.
Pese a su colorismo y a su estupenda producción, las viñetas de Javier Fesser, sobre todo la primera, discretísima, parecen descartes creativos de sus primeros tiempos en el corto.
El punto de partida es indudablemente maquiavélico, y lo más arriesgado es que se presenta en un tono de comedia negra. Sin embargo, la película se desvanece demasiado pronto.
Una película diferente, con una estructura y narración desequilibradas, pero que brilla por sus diseños excepcionales y su agudo sentido del humor oscuro. El ritmo es vertiginoso, marcado por la comedia física y un montaje incisivo.
La siempre complicada comedia física sale a flote gracias a la puesta en escena y el montaje de Sánchez. Sin embargo, ni las interpretaciones, que son todas exageradas, ni el mensaje social, que se pierde en el núcleo de la trama, terminan de convencer.
Un aplauso para la imprudencia y el coraje en tiempos de academicismo ramplón. Es una película insólita. (...) es un seductor perro verde dentro del cine español (...) es estupenda, y lógicamente absurda.
Guiñolesco divertimento con aires de comedia negra, al que le falta crueldad para ser verdaderamente oscura cuando no es más que gris clara, pero que va sobrado de efervescencia y de exquisita falta de pretensiones (...) desde su forzadísima premisa.