Una película primorosamente escrita alrededor de asuntos intemporales. Con unos diálogos muy creíbles, un exquisito gusto por la réplica afilada y trascendente, y una realización muy elegante.
Comedia de sentimientos. Se trata de una película pequeña que busca tocar la fibra sensible del espectador y, sin duda, no debería pasar desapercibida.
Una película con ambiciones de ser popular, buscando llegar a un amplio público mediante situaciones y diálogos con los que el espectador pueda identificarse. Se presenta como una comedia en blanco y negro, y quizás por ello, resulta desigual.
Es una broma. Una bufonada con un par de momentos divertidos y otros cuantos, de sonrojo, que únicamente interesará a los admiradores del histrionismo interpretativo, vital y conceptual de Nic Cage. Si acaso.
Violentísima película de acción, es una pequeña obra de cámara, breve en duración y austera en sus escenarios, que logra destacarse sobre su (aparente) simplicidad como un entretenido pasatiempo de salvaje creatividad.
El punto de partida es indudablemente maquiavélico, y lo más arriesgado es que se presenta en un tono de comedia negra. Sin embargo, la película se desvanece demasiado pronto.
Una película diferente, con una estructura y narración desequilibradas, pero que brilla por sus diseños excepcionales y su agudo sentido del humor oscuro. El ritmo es vertiginoso, marcado por la comedia física y un montaje incisivo.
Un aplauso para la imprudencia y el coraje en tiempos de academicismo ramplón. Es una película insólita. (...) es un seductor perro verde dentro del cine español (...) es estupenda, y lógicamente absurda.
Un dibujo certero de la contradictoria vida de un pueblo de pescadores, con un tono insólito que recuerda a los hermanos Coen en Fargo. Sin embargo, este enfoque es más social y reivindicativo, y menos festivo, a pesar de su evidente crueldad.
Alucinante policiaco rumano filmado en Canarias. (...) una película inaudita y fascinante, de compleja estructura en tiempos y espacios, que Porumboiu nos regala a los amantes del cine a contracorriente, inesperado y hasta procaz.
Tiene una puesta en escena impecable, con el meritorio acompañamiento de su fotografía y de su empaque formal. Sin embargo, el guion se atasca en la parte central, y su deriva final nunca acaba de encajar.
El deseo y la fusión de épocas se entrelazan en esta película fascinante. Su complejidad atrae, pero, debido a su dificultad, podría considerarse más hermosa al ser apreciada en fragmentos que como un todo.
Son conscientes de la fábrica de artefactos de molde que ha montado Marvel, pero que aun así están dispuestos a reírse de sí mismos. Y lo mejor es que lo hacen con tanto descaro como gracia.
Iñárritu ofrece un giro impresionante en su carrera. La película se presenta como inabarcable e inmensa, con múltiples capas narrativas, subtextos y radicalismos formales. Es una obra de arte emocionante y libre.
Es la viva demostración de que con cuatro duros se pueden hacer cosas importantes. Una película concebida desde las entrañas, que cautiva por la autenticidad de sus diálogos y por su capacidad de transmitir emociones.
Es verdaderamente auténtica, una apisonadora de creatividad formal y narrativa que te deja con la boca abierta, el ceño fruncido, el estómago revuelto y las neuronas en plena ebullición.
En esta segunda entrega, se han desvanecido algunas de las grandes virtudes de la primera, pero aún así resulta efectiva en su conjunto. Aunque el nuevo director exhibe un notable dominio en las escenas de acción, se siente la falta de Matthew Vaughn.
Apela a la crudeza de los cuentos tradicionales infantiles, pero no tiene su enjundia y sí una cargante pretenciosidad disfrazada de frescura que acaba con ella.
Un meritorio manejo de los elementos exclusivamente cinematográficos permite alcanzar la gloria de la carcajada con escasos apuntes de texto. Aunque de forma algo irregular, resulta regocijante en '9 meses... ¡de condena!'