Una película que actúa como una fuerte denuncia social. Su mensaje es directo y sin sutilezas, transmitido a través de un lenguaje impactante y un discurso que puede ser percibido como cargado de resentimiento.
La directora ha creado una obra poderosa y profunda, utilizando metáforas sencillas pero impactantes. Su trabajo varía desde momentos documentales hasta secuencias que se acercan a la videocreación.
La autora argentina demuestra nuevamente su habilidad para retratar dramas psicológicos, integrando conceptos que parecen contradictorios, y dejando una fuerte impresión con un desenlace directo y combativo.
Una ópera prima singular. Con delicadeza, Álvarez Mesén rodea a su niña grande y santa de elementos que aúnan lo mágico, lo espiritual y lo profundamente terrenal.
Los primeros 50 minutos son impresionantes. Sin embargo, cuando Christian Bale se vuelve Batman, la película pierde fuerza al transformarse en una repetición de lo ya visto. Nolan logra introducir una iconografía diferente, más fría y menos centrada en la estética.
A pesar de ser larga y tener un aire de economía, la película se vuelve llevadera por su vibrante presentación de personajes y sus referencias al cine.
Nia DaCosta utiliza el género de terror para abordar temas de activismo social, poniendo de relieve el racismo en Estados Unidos y presentando una alegoría sobre la xenofobia.
Excelente, Nebbou muestra una notable sensibilidad y complejidad. Su habilidad narrativa es evidente, respaldada por el talento de Juliette Binoche, quien ofrece una interpretación impresionante.
Delirante diatriba contra el universo digital. El carácter reaccionario de su sátira es innegable, pero también se siente la propuesta de un cine menos complaciente, tanto a nivel emocional como en su forma.
Interesante debut, aunque no se puede considerar una película condescendiente. La indulgencia pertenece a otro tipo de cine, el cual puede ser más apreciado en ciertos círculos, pero resulta mucho menos estimulante.
Loach y Laverty narran de manera magistral el desarrollo del amor entre la pareja, destacando su conexión y la intolerancia de su entorno, todo ello aderezado con el característico sarcasmo del cine de Loach.
El físico afilado y la intrigante sonrisa del actor Bartosz Bielenia son fundamentales en esta película. Su actuación emocional destaca en una historia donde la culpa, el perdón y el estigma convergen, brindando una representación compleja y ambigua.
Nunca sorprende con su desarrollo predecible de personajes. La amabilidad predomina sobre la oscuridad, y se sacrifica la reflexión. Hay más intención de agradar que de explorar las profundidades del dolor.
Llegado el último tercio, el héroe exclama: "Esto es de locos. ¡Parece que estoy protagonizando un best seller de quinta!" Esta afirmación resulta obvia y solo sirve para facilitar el trabajo al crítico.
Brešan no logra aprovechar su historia, tanto en la narrativa como en el aspecto formal, lo que hace que su interesante idea se quede estancada en el ámbito de la mera curiosidad.
Puede ser vista como una singularidad cuando simplemente actúa como debe: sin respuestas, buscando caminos para encontrar soluciones. Ofrece una profunda reflexión desde la ambigüedad moral y se aleja de emitir juicios definitivos.