Una película sin discursos, con un mensaje basado en las acciones y no en las palabras. Sería una buena opción si además hubiera cabido una pizca de reflexión. Pero no la hay.
Acaba notándose demasiado que el relato es un postizo sin fuerza dramática ni interés humano. Un cóctel preciosista y melifluo, de muy esporádicas tomas de innegable belleza, demasiado empeñado en agradar a toda la familia.
Es un relato que, como el estado emocional de la chica protagonista, se debate entre la reflexión y la autocomplacencia. Pocas veces logra en su puesta en escena la fluidez necesaria para mantener el interés.
Es un triunfo, el relato más auténtico sobre la amistad juvenil del cine español reciente, un golpe salvaje a las certezas vitales de una chica de 19 años.
La dimensión inicial de la película, prometedora, inaudita y con posibilidades de raigambre social, es finalmente mucho más encomiable que sus insustanciales efectos.
Cuando el director juega con la imagen, el color, las músicas y el sonido, la película se enciende maravillosamente, pero los textos nunca convierten a 'Mommy' en reflexión profunda.
Shailene Woodley brilla en los planos cortos, destacando por su capacidad de contener emociones, transmitir simpatía y mostrar matices. La historia presenta un guion original con frases que impactan por su sencillez y fuerza. Es una opción aceptable para quienes busquen una experiencia emotiva y conmovedora, pero aquellos que no lo deseen deberían
Una historia de aventuras con toques de western, con camellos y desierto, luchas de liberación y verosimilitud absoluta, aunque en tono de cine de autor del siglo XXI.
Domina el estilo sensorial de Sciamma, que articula un esquema de exquisitas formas casi más impresionista que realista. Casi en todo momento resulta auténticamente certera en su fisicidad.
Entretenida e interesante, presenta situaciones muy reconocibles e incluso brillantes en algunos casos. Sin embargo, se enfoca en resolver los conflictos mediante giros que resultan esquemáticos y excesivos, y sus desenlaces no aportan soluciones.
Más aparente que consistente. Los creadores optan por rendir homenaje, aunque en realidad se acercan más al saqueo. Es en la aparición del drama donde se evidencian con mayor claridad las costuras de la película.
Una obra cruda y amarga, pero también de exquisito cariño por sus protagonistas. Quemada-Díez demuestra además que el realismo y la verdad del cine social no están enfrentados con la emoción, con la metáfora, con el símbolo.
El guion emplea adecuadamente los códigos clásicos, aunque carece de la brillantez necesaria para ir más allá del simple entretenimiento. Aun así, se presenta como un ejercicio comercial digno de reconocimiento.
Su tono se halla entre el romance, la nostalgia, el chiste esporádico y una ligera crítica (jocosa) a una sociedad en la que parecemos muertos vivientes por la falta de comunicación verbal. Romeo se ha encontrado finalmente con Romero.
Un clásico moderno. Esta película es extraordinaria. La escritura de Nichols es una cadencia pura de ternura, desolación y rabia, un catálogo de la imperfección humana. Los protagonistas y secundarios son deslumbrantes.
Tiene su gracia y mérito al trasladar el hiperrealismo de la cámara de vídeo y de la filmación casera, no solo al género del terror, sino también al relato de superhéroes.
'Foxfire' genera sensaciones complejas que invitan a cada espectador a sacar sus propias conclusiones, en un contexto donde algunos confunden la independencia con el lesbianismo y el heroísmo con el antiheroísmo.