Los intérpretes, las situaciones, los diálogos y la dirección son correctos, pero no logran generar entusiasmo. A pesar de esto, hay una mejora notable en la película cuando los personajes comienzan a mostrar sus superpoderes.
Sencilla en su planteamiento y desarrollo, quizá demasiado. A lo largo de buena parte de la historia, el espectador se puede desesperar ante la indolencia política y moral de esta propuesta de ciencia ficción.
Villanueva filma y edita con una gran dedicación, enfocándose en las reacciones, los silencios y las risas. Es una obra que celebra la vida en el contexto del teatro.
Exilio en democracia. Arteta da voz a aquellos que han tenido que alejarse de su hogar en busca de un nuevo lugar. Los testimonios, acompañados de imágenes del pasado y una gran cantidad de datos factuales, ofrecen una visión clara y contundente de la situación.
La redención del protagonista carece de un verdadero sentido moral, ya que no hay una profundidad trascendental. Es únicamente una experiencia sentimental. Todo culmina en una sobrecarga de cursilería que, sin embargo, se siente completamente sincera.
Una película única que desafía cualquier comparación previa. Es un ejercicio estilístico que explora la poética de la violencia. Aunque puede que no atraiga a grandes multitudes, seguramente se consolidará como una obra de culto.
Otro cine de espías es posible, pues se distancia de las típicas superproducciones de Hollywood, que suelen ser más superficiales. Este relato se adentra en una profundidad malsana, ofreciendo una experiencia notable en el género.
Interesante historia que aborda temas sociales. Con un destacado elenco liderado por Javier Gutiérrez, los Pastor regresan al cine con gran fuerza tras su experiencia en series de televisión.
Con ecos de 'Las mujeres perfectas' y su visión de la familia idílica, 'Vivarium' presenta momentos aterradores. Sin embargo, lo más significativo de la película es lo que se oculta entre líneas, más allá de lo que se presenta en pantalla.
Brillante ejercicio de tensión, con un guion equilibrado que combina confianza e ingenuidad. Es una película que, a primera vista, parece pequeña, pero en realidad es un poderoso viaje de profundidad y entretenimiento.
La primera mitad de la historia es fascinante y genera gran inquietud, mientras que la segunda parte, que se centra en la perversidad, resulta más predecible. Destaca la actuación sobresaliente de Mario Casas.
Una narrativa astuta que mantiene el interés, a pesar de la poca química entre los protagonistas y su relación poco creíble. La dirección es competente, aunque carece de un toque distintivo.
Un terror que prescinde de efectos especiales, se presenta de manera elegante y evita los trucos fáciles. Mantiene un buen nivel de suspense a lo largo de la mayor parte de la historia, aunque pierde fuerza en la parte final al resolver los conflictos.
Durante una hora, logra mantener el interés a través de un ingenioso uso del artificio. Sin embargo, en el desenlace, la historia se vuelve absurda y los temas del acoso y la soledad se desmoronan por una total falta de coherencia.