Interesante historia que aborda temas sociales. Con un destacado elenco liderado por Javier Gutiérrez, los Pastor regresan al cine con gran fuerza tras su experiencia en series de televisión.
La primera mitad de la historia es fascinante y genera gran inquietud, mientras que la segunda parte, que se centra en la perversidad, resulta más predecible. Destaca la actuación sobresaliente de Mario Casas.
Una narrativa astuta que mantiene el interés, a pesar de la poca química entre los protagonistas y su relación poco creíble. La dirección es competente, aunque carece de un toque distintivo.
Un terror que prescinde de efectos especiales, se presenta de manera elegante y evita los trucos fáciles. Mantiene un buen nivel de suspense a lo largo de la mayor parte de la historia, aunque pierde fuerza en la parte final al resolver los conflictos.
Interesante película sobre el obcecado mantenimiento de la fachada de una burguesía mentirosa y mezquina, soberbia y clasista, muy bien interpretado por Karin Viard y Benjamin Biolay, y resulta sugestivo por momentos.
Tanto material le lleva inevitablemente a resultar, si no superficial, al menos sí indolente en algún aspecto, lo que hace de 'Arena' un trabajo más destinado a lugares completamente ajenos a la fiesta.
El guion es evidentemente superficial y poco original, aunque hay un par de diálogos que logran destacar. Sin embargo, esto es algo aislado en una comedia social que no ofrece mucho más.
La obra evoca de manera visceral el ascenso y la caída de un modelo, presentando desequilibrios tanto formales como narrativos. Sin embargo, lo hace con una fuerte convicción, pasión y, sin duda, con un propósito claro.
Curiosa experiencia que invita a reflexionar sobre el desencanto de una generación. Un proyecto cinematográfico que, aunque parece modesto, resulta ser profundamente apasionante en su esencia.
En un tramo final decepcionante, la narrativa se asemeja a una fusión entre una película de Chuck Norris y un entretenido juego con un asesino en serie que se destaca por su peculiar estilo criminal.
Un mayúsculo desastre. Cada acontecimiento es más absurdo que el anterior en el guion y no se asemeja en nada a una película de venganza de serie B de los años ochenta.
Un diseño impresionante no logra ocultar las falencias narrativas. La trama es deficiente y la directora opta por intensificar la brutalidad sin ofrecer un análisis. Se trata de un ejercicio en la crueldad de los personajes más que de una exploración profunda.
El director ha elaborado un guion peculiar y audaz, que arranca con tintes de 'Doctor en Alaska' y posteriormente evoluciona hacia el ámbito de la aventura.
El escritor Emmanuel Carrère, además de ser cineasta, dirige con gran energía. La película se muestra auténtica y desoladora en al menos dos tercios de su duración. Sin embargo, el desenlace se siente algo apresurado.
Producción sencilla con una estructura algo inestable, pero que, a pesar de sus fallos, logra transmitir una atmósfera de calidez que resulta difícil de romper.