A Nolan disfruta enredar las tramas y sus seguidores aprecian esta complejidad. El prólogo de 'Tenet', aunque impresionante en su presentación, termina siendo enredado en su narrativa.
La trama se desarrolla eficazmente en sus diferentes aspectos: aborda la sátira política, el romance y despliega de manera efectiva el choque de culturas.
Tiene un guión muy rígido, pero el elenco de personajes secundarios mejora un poco la experiencia, haciendo que, aunque no sea una gran película, sea más tolerable en las pocas escenas donde no aparece el protagonista.
Cala hasta lo más hondo, a pesar de un inicio prometedor que se desvanece hacia el final. 'Mi vida ahora' refleja la desesperación provocada por un periodo de crisis en los ámbitos económico, político, social y moral.
Interesante película sobre el obcecado mantenimiento de la fachada de una burguesía mentirosa y mezquina, soberbia y clasista, muy bien interpretado por Karin Viard y Benjamin Biolay, y resulta sugestivo por momentos.
Un artefacto de exquisita sensatez narrativa y estremecedor poder para remover conciencias. Es gran cine del siglo XXI, el de la crisis y el derribo, el que puede ayudar a entender muchas cosas.
El escritor Emmanuel Carrère, además de ser cineasta, dirige con gran energía. La película se muestra auténtica y desoladora en al menos dos tercios de su duración. Sin embargo, el desenlace se siente algo apresurado.
Producción sencilla con una estructura algo inestable, pero que, a pesar de sus fallos, logra transmitir una atmósfera de calidez que resulta difícil de romper.
Aunque el guion podría tener más desarrollo, la singular comicidad de Luis Bermejo y la sensibilidad de Adriana Ozores logran elevar una obra que no busca más que mostrar la humanidad de sus personajes.
Obra insólita, quizá única en la historia del cine (...) se ríe y se llora, y encuentra en las miradas de las ancianas, y en el saber escuchar del protagonista, la bendita emoción de la verdad.
Aunque 'Lola' puede considerarse una actualización del cinéma vérité tradicional, es evidente que el director posee una potente capacidad visual y un compromiso social que inspiran esperanza.
Ripstein presenta a sus personajes desgastados y sus relaciones con una belleza respetuosa y una autenticidad palpable. El melodrama tradicional mexicano continúa vivo a través de la visión de Ripstein y Garciadiego.
En un tramo final decepcionante, la narrativa se asemeja a una fusión entre una película de Chuck Norris y un entretenido juego con un asesino en serie que se destaca por su peculiar estilo criminal.
Un diseño impresionante no logra ocultar las falencias narrativas. La trama es deficiente y la directora opta por intensificar la brutalidad sin ofrecer un análisis. Se trata de un ejercicio en la crueldad de los personajes más que de una exploración profunda.
A pesar de las exageraciones en el relato, que pueden parecer innecesarias, se disfruta de una manera bien lograda. La película tiene un buen ritmo, interpretaciones sólidas y presenta un delirio cautivador.
La espectacularidad del paisaje y el evidente interés por la temática chocan con la calma de la puesta en escena y la tardía aparición de un drama genuino que permita al espectador conectarse plenamente con la historia.
El director ha elaborado un guion peculiar y audaz, que arranca con tintes de 'Doctor en Alaska' y posteriormente evoluciona hacia el ámbito de la aventura.