Un policiaco clásico, elaborado y sorprendente en varios momentos. Su fortaleza radica en lo inesperado, aunque adolece de la incapacidad para resistir un análisis detallado de sus elementos al concluir la película.
Aparatoso y algo entretenido, este thriller de robos intenta emular el estilo de Michael Mann, pero finalmente se asemeja más a las obras menos destacadas de Tony Scott.
Huele a la legua a intento de aprovechamiento del éxito internacional de 'La casa de papel', salvo la consistencia en materia de producción y la competente puesta en escena; lo demás es olvidable al instante.
El inicio y casi toda la primera parte se desarrollan adecuadamente. Sin embargo, en un momento del filme, el guion de Dalton comienza a decaer, resultando tan mediocre como cualquier otro thriller estadounidense promedio.
Una película que puede pasar desapercibida, pero cumple su objetivo. Tiene un enfoque astuto sin ser pesado, durando solo hora y cuarto, lo que permite concentrarse en la narrativa. Aunque se basa en una imagen supuestamente aterradora, brilla más por sus diálogos.
Una comedia similar a las de Paco Martínez Soria, actualizada al siglo XXI. Presenta una mejor cinematografía y un montaje más pulido, convirtiéndose en una opción entretenida para disfrutar en familia.
El guion de esta nueva versión francesa ha tomado la decisión acertada de eliminar el uso excesivo de palabras del original argentino, conservando casi todo lo demás.
Excelente drama. Breillat ha creado una de sus más destacadas obras, reflexionando de manera sincera y cruel, pero con elegancia, sobre los límites del deseo. Es, además, una película visualmente hermosa.
Más cerca del tópico que del realismo, esta película parece enfocarse más en ser una guía turística para promocionar el recorrido en EE. UU. que en ofrecer una narrativa cinematográfica con un enfoque moral.
El enfoque valiente y sincero sobre la intimidad en pareja durante la enfermedad es uno de los aspectos más destacados de una obra que, sin duda, te sitúa en perspectivas poco indulgentes.
En la sutileza de su representación, con 'Fresas salvajes', de Ingmar Bergman, como referente estilístico, reside lo mejor de una historia tan digna como pequeña.
Una complicidad y empatía aplastante se transmiten en esta obra. Aunque no sea considerada una gran película, nos transporta a una dimensión única, solo reconocible en el Hollywood clásico, donde el carisma es el verdadero medio de seducción.
El director inicia de manera impresionante con los créditos, sin embargo, la película se ve pronto envuelta en diálogos innecesarios, conflictos familiares superficialmente tratados y una trama que ya se ha explorado anteriormente.