El retrato de Grisham sobre el poder es impresionante y devastador, y los talentosos intérpretes de los personajes bien desarrollados son un verdadero lujo. Fleder, aunque contaba con un elenco excepcional, parecía centrarse más en su propio estilo que en aprovechar al máximo a sus actores.
Trabajo deslumbrante, tan semejante en la esencia y a la vez tan novedoso en la forma, que presenta en los cines españoles a este primo lejano de Lars Von Trier y que no debería pasar inadvertido.
Plácida y sugestiva, la obra es fascinante en ocasiones, pero en otros momentos se siente autocomplaciente. Sin embargo, su opacidad excesiva puede provocar una molesta sensación de desagrado.
A pesar de sus carencias y un desenlace que puede ser complicado de aceptar, muestra a una directora con un talento notable para investigar la soledad en la ciudad.
La película tiene el potencial de ser la más hermosa del año, pero no ofrece mucho más que lo que se puede encontrar en un sofisticado artículo de una revista de alta gama en relación al amor, el cine y la espiritualidad.
'El animal moribundo' no es una novela destacada, mientras que 'Elegy' roza la excelencia como película. La reverencia excesiva y lo grotesco han sido reemplazados por el romanticismo y una sutil delicadeza.
Interesante, polémica y egocéntrica, la película es también la demostración palpable de una atroz realidad: que en este mundo nadie convence a nadie de nada.
Furman muestra habilidad, aunque le falta un estilo distintivo. A pesar de que el mensaje de la película no alcanza el impacto esperado, logra cumplir con sus objetivos de manera efectiva.
Interesantísima parábola político social, expuesta de manera simple y directa. La película de Doueiri, aunque se basa en el contexto social, cobra una gran relevancia en diversos aspectos.
La película brilla en su impacto emocional. Frente a conflictos tan profundos, es difícil llegar a una conclusión clara. Esa ambigüedad es la esencia de una obra que, aunque no sea perfecta, siempre atrae con sus inquietantes misterios.
Canónica a lo largo del relato, Goliath está dirigida por dos personajes destacados. La película es enérgica y emocionante, aunque no propone nada realmente innovador.
Tango finlandés presenta un mundo único y callado, lleno de metáforas y personajes marginados. Aquellos que consigan empatizar con sus resilientes perdedores y sus rostros cansados encontrarán que valió la pena el esfuerzo.
Posee diversos puntos de conexión con 'El maquinista' de Brad Anderson, tanto en la narrativa como en la forma de revelar el final. Ambas son producciones que destacan desde un aspecto técnico, aunque resultan frías en su ejecución.
La directora debutante muestra una notable elegancia en su estilo y, aún más relevante, una profunda madurez en su contenido. Logra conectar al espectador con los personajes de manera efectiva, lo cual es un gran logro en su primera obra.
Se percibe una falta de originalidad en su diseño, mostrando una estructura rígida y poco innovadora, claramente más enfocada en generar ingresos que en ofrecer una propuesta artística auténtica.
Gil se adentra en la ciencia ficción romántica con la autenticidad y profundidad de un narrador experimentado. En el presente, presenta una impresionante puesta en escena, mientras que en el futuro opta por un enfoque deliberadamente frío y en armonía.
Una obra con una temática atractiva pero con un tratamiento desigual, inicia de manera sobresaliente, aunque más adelante se evidencian demasiado los cambios dramáticos en la trama y culmina de forma que no logra mantener el mismo nivel de calidad.
Carta de amor a la preciosa Edimburgo a través de las canciones de The Proclaimers, la película apela a pasiones tan básicas como el amor, la guerra, la familia y hasta el pub.