Un buen guión, en las manos equivocadas. Michael Bay, con su estética de apoteosis de la explosión, ha barnizado una escritura resultona con una enorme capa de supuesto espectáculo visual. Pasados tres cuartos de hora de película, Bay vuelve a lo de siempre.
A pesar de la clara mezcla de ideas, estas se entrelazan con una notable astucia, lo que confiere a la película un aire de producción sólida y un respetable intento de adentrarse en el mundo de la ciencia ficción.
Queda la brutal crítica del ultracapitalismo. El entretenimiento es estupendo, pero la explicitud y redundancia de algunos diálogos y acciones disminuyen su calidad. Desafortunadamente, el magnífico resumen final de la obra de Galcerán se ha perdido por el camino.
Interesante historia que aborda temas sociales. Con un destacado elenco liderado por Javier Gutiérrez, los Pastor regresan al cine con gran fuerza tras su experiencia en series de televisión.
Brillante ejercicio de tensión, con un guion equilibrado que combina confianza e ingenuidad. Es una película que, a primera vista, parece pequeña, pero en realidad es un poderoso viaje de profundidad y entretenimiento.
Planteamientos intrigantes, pero el desarrollo es tedioso y la estética fría. La fotografía es igualmente sombría, resultando en un ambiente opresivo. La desilusión hacia los personajes y la falta de claridad superan los momentos ingeniosos.
La redención del protagonista carece de un verdadero sentido moral, ya que no hay una profundidad trascendental. Es únicamente una experiencia sentimental. Todo culmina en una sobrecarga de cursilería que, sin embargo, se siente completamente sincera.
Una película única que desafía cualquier comparación previa. Es un ejercicio estilístico que explora la poética de la violencia. Aunque puede que no atraiga a grandes multitudes, seguramente se consolidará como una obra de culto.
Otro cine de espías es posible, pues se distancia de las típicas superproducciones de Hollywood, que suelen ser más superficiales. Este relato se adentra en una profundidad malsana, ofreciendo una experiencia notable en el género.
Uno de esos estudiadísimos artefactos cinematográficos que, tras su culminación, admiten de mala manera un repaso de lo acontecido desde el inicio. (...) artificio en la dirección.
Con ecos de 'Las mujeres perfectas' y su visión de la familia idílica, 'Vivarium' presenta momentos aterradores. Sin embargo, lo más significativo de la película es lo que se oculta entre líneas, más allá de lo que se presenta en pantalla.
La primera mitad de la historia es fascinante y genera gran inquietud, mientras que la segunda parte, que se centra en la perversidad, resulta más predecible. Destaca la actuación sobresaliente de Mario Casas.
Una narrativa astuta que mantiene el interés, a pesar de la poca química entre los protagonistas y su relación poco creíble. La dirección es competente, aunque carece de un toque distintivo.
Un terror que prescinde de efectos especiales, se presenta de manera elegante y evita los trucos fáciles. Mantiene un buen nivel de suspense a lo largo de la mayor parte de la historia, aunque pierde fuerza en la parte final al resolver los conflictos.