Moreno decidió optar por una vía segura, al menos desde su perspectiva. Las narrativas sobre santos y mártires suelen incluir aspectos cautivadores, pero en esta ocasión, esos elementos se presentan con una obviedad que se limita a los diálogos.
Una cinta brasileña que poco se diferencia de un videohome con un alto presupuesto. Es una ilustración en movimiento de un relato bíblico. No se puede esperar más, pero sí mucho menos.
El filme se presenta más como un reportaje sobre un evento conmemorativo que como un documental enfocado en una de las figuras más emblemáticas del arte mundial.
Una cinta artificial. Tal vez los fans de Bocelli la disfruten, aunque no se trata de su biografía, es complicado que alguien más se sienta cautivado por ella.
A pesar de contar con un reparto excepcional, la película se siente más como un mero entretenimiento. Son noventa minutos que permiten desconectar de la realidad.
Mattotti hace referencia a la tradición del relato oral y a los cuentos de los juglares, integrando su compleja propuesta de narradores intradiegéticos de manera que no interfiere con el desarrollo de la película.
Una comicidad sencilla y sin artilugios, pero tampoco básica. El tema de las tradiciones se aborda como eje central de una trama que incluye intriga, acción, suspenso y una animación que destaca en el clímax de la historia.
Un filme coral en el que todos los personajes influyen en la trama de una forma u otra, todos tienen una intención y una profundidad pocas veces lograda.
Como la original, Gélin logra conectar con la audiencia a través de una historia que ha demostrado su capacidad para enganchar al público. Sin embargo, lo hace de manera algo superficial.