Almodóvar exhibe pleno control de sus facultades como creador y demuestra que puede aprovechar el potencial de su obra pasada con una madurez notable y una visión de gran eficacia.
Esta biografía inglesa, dirigida por también británico Rupert Goold, es de esas que, al vampirizar la historia memorable del arte, logran acercarse a ciertas grandezas que las nutren aunque sea parcialmente.
Otra demostración de la asombrosa capacidad de Bigelow para contar conflictos violentos y políticos con mirada alejada de todo simplismo, de toda moda ideológica, de toda falta de compromiso con el mundo y con el cine.
Una película a la que se le notan el tremendo potencial y, a la vez, los límites. Esos límites son los de la previsibilidad, el esquematismo en cada situación en la que, a la narración convencionall, se le agrega la lección exprés de historia desde la mirada esclarecida del futuro.
Moretti entrevista con empatía y por momentos con temblores provenientes de sus ideas. Y narra y escucha, y narra y piensa, y narra y conmueve con algunas de las armas más nobles y perdurables del cine.
Liman y el guionista Gary Spinelli proponen una película de extraña luminosidad, que está llena de humor. Reubican a Cruise en su rol de estrella y la complementan con una banda sonora exquisita que no resulta exagerada.
Mucho ritmo, convencionalismos en el uso de la música, consistencia y sencillez expositiva y actuaciones mucho más que eficaces. Los actores agradecen con convicción, carisma y entrega los roles de gigantes que asumen en esta película, que resulta muy disfrutable.
La película de Dayton y Faris expone de manera fascinante algo más persistente que cualquier lucha de época, y se apoya con claridad nada enfática en uno de los pilares de la sociedad estadounidense.
Las acciones se acumulan linealmente y no logran cohesionarse del todo y potenciarse, aunque varias por separado tienen una fuerza tan brutal como impactante.
Es una película que explora esos momentos donde la opresión se enfrenta a sueños, sonidos y fugas estéticas. La cinta presenta raptos visuales y musicales, llenos de audacia y encanto.
Es una de esas películas que parecen complicadas de realizar, sin embargo, logra hacerlo gracias a las sólidas bases del cine: confiar en una historia y narrarla con convicción, habilidad y elegancia.
'Atómica' se presenta como una película visualmente atractiva y ocasionalmente cautivadora, aunque sufre de una notable falta de méritos narrativos. La historia no avanza con fluidez, se interrumpe constantemente y se torna áspera.
Una película carente de sombras, sin complejidades, que resulta directamente placentera y notablemente encantadora. Una película que carece de secretos.
Un relato que tiene dificultades para construirse, ya que se siente similar a otros grandes relatos estadounidenses sobre la ambición, sin ofrecer novedades ni recursos únicos. Hay ecos de 'El lobo de Wall Street' y cierta estética de Boogie Nights, pero le falta el ritmo narrativo que caracteriza a esas películas.
Con situaciones tensas y pasiones conflictivas, Singer y los demás hacen la mejor película de aventuras en mucho tiempo, una de esas que justifica su producción elefantiásica no sólo con espectacularidad sino con criterio, inteligibilidad, consistencia y talento.
un retrato de un personaje con sus razones y con los malos tiempos que le han tocado en suerte. Esas razones y esos traspiés no se ponen en escena con convicción ni con sutileza más allá de la performance de Witherspoon.