Una película con grietas y quiebres notorios, que no alcanza a ser el mejor exponente del director Peter Berg. No obstante, en este caso, el realizador consigue plasmar una especie de retrato del alma de una ciudad, un retrato colectivo que resulta interesante.
Nada de extraordinario ni de memorable hay en 'Anthropoid'. Se trata de un film carente de deseo, donde parece que nadie ha puesto el menor entusiasmo: cine realizado de manera rígida, con la errónea creencia de que los hechos se cuentan por sí mismos, exclusivamente por su propia gravedad.
La película enfrenta el peligro de perderse completamente al bordear abismos argumentales y un tono débil en varios momentos. Sin embargo, logra mantener un ritmo constante y una tensión efectiva, resultando en una experiencia, en su mayoría, encantadora.
El problema fundamental de este filme radica en su incapacidad para contar una historia. No logra construir secuencias que generen tensión interna, carece del tono adecuado y recurre en exceso a estilos de telenovelas anticuadas.
El film presenta una dirección de cámaras ostentosa, con travellings que adornan los momentos de tortura y planos detallados que enfocan objetos, como el jabón, que suman obviedad y error estético.
La trama se expone de manera clara, pero a veces resulta redundante con largas pausas. Además, el uso de estereotipos simplifica en demasía los personajes, presentándolos como arquetipos prefabricados que carecen de desarrollo.
Es una lástima que unos cuantos excesos musicales y algunos planos enfáticos agreguen naftalina y blandura a un relato que cada vez que maneja la distancia, la sobriedad y la concisión revela el inagotable atractivo de las historias de vida excepcionales.
Ese formato de dos temas en uno, que en muchas ocasiones genera relatos y retratos tironeados por fuerzas divergentes, aquí no solamente no debilita la propuesta sino que la potencia. (...) una película con un arsenal de elementos altísimos.
Todo eso está, y también algo, un poco, de la historia previa a ser estrella, en donde se veía desde el primer momento el notorio potencial del punto de partida, el physique du rol claro desde los cimientos.
Es un documental que se enriquece con segmentos que van más allá de la música, lo que hace que en esta "biografía musical" la primera de las dos palabras de la definición tenga mucho peso, mientras que la segunda queda algo relegada.
David O. Russell emplea diversas exageraciones estilísticas, tanto en los decorados como en la intensidad de los personajes y sus actuaciones. Esto genera un ritmo un tanto irregular en la película, que culmina en un desenlace anticlimático.
Estamos ante un personaje que existe, que es con claridad, que se impone en situaciones que intensifican aunque no terminan de armar un relato con tensión argumental o con especial fluidez.
Es apenas otra película sin alma, otra de esas que para seducir en los primeros minutos se valen del atractivo de un personaje (...) Y que luego se debilitan (...) porque se confunde narración con mera exhibición extendida de efectos especiales.
Esta ópera prima del director televisivo Szymanski desmonta con ingenio la lógica de la fiesta. Aunque presenta un formato cinematográfico, va más allá de la superficialidad, utilizando imágenes de "Internet" para mostrar lo que queda fuera del montaje festivo.
Los chistes se suceden sin una estructura que los contenga, careciendo de crescendo. El humor se presenta sin contención, sin tramas ni reenvíos, dando la impresión de que en lugar de una película estamos frente a ensayos o borradores, pero sin la frescura que eso podría implicar.
No es más que un remake pobre. El director Travis Z resulta ser más redundante que Roth en la presentación de la información. Realiza planos más ostentosos que no contribuyen a la fluidez de la narración.
La película de 2008 no era apta para un público sensible. Esta nueva versión de 'Martyrs' tampoco lo es, ni para los impresionables ni para nadie. Se trata de un cine que se alimenta del morbo, que carece de imaginación y de reflexión, que narra de manera deficiente y presenta las escenas de forma aún más pobre.
No logra profundizar ni fluir con prestancia narrativa en el camino elegido. Había más y mejores perspectivas por el lado del suspenso psicológico que por el de las vueltas de tuerca con música adocenada.