Una película que evidencia un trabajo concienzudo y esforzado, así como una construcción sólida. Sin embargo, también muestra una falta de singularidad que en este tipo de proyectos puede llevar a resultados decepcionantes y algo deslucidos.
Rozema maneja con calidez y seguridad la relación fraternal. Cuando se introducen personajes externos a las protagonistas, los modos narrativos se tornan más convencionales, adoptando un enfoque más formulaico tanto para representar el enamoramiento como para abordar situaciones de violencia.
La narrativa es tenue y dubitativa. No se adhiere a una lógica episódica y desarticulada, pero tampoco ofrece una estructura sólida que logre sostener con tensión o cohesión los diversos méritos presentados.
No deja de ser un placer ver a un maestro como Murray adueñarse otra vez de un relato, con ese arte interpretativo que nunca necesitó del énfasis para brillar con una luz especial, tan tenue que los de la Academia de Hollywood no logran ver.
El paso del tiempo en el cuerpo, en las neurosis, en las expectativas, en las imposibilidades, en las frustraciones es claramente el tema de esta recomendable comedia dramática -y, de alguna forma, romántica de rematrimonio.
Lo que se relata con gran fluidez en 'Graduación' parte de la unión entre los conflictos, los personajes, el realismo, la precisión actoral, la puesta en escena elaborada para que la interpretemos como simple, la prestancia y el aplomo de un director que se siente parte de una forma de hacer cine.
Película que parece más una simple acumulación de chistes. Stoller los coloca sobre una narrativa que explora el paso del tiempo, las expectativas hacia el futuro y, especialmente, los diferentes límites y oportunidades que se presentan.
Desde el principio, queda claro que estamos ante un relato que no necesita enfatizar sus opiniones. La historia se desarrolla con sangre y humor, sin complicaciones innecesarias, demostrando que es posible combinar la absurdidad con la seriedad de manera efectiva.
Tiene la particularidad de ser también una comedia de enredos, y como tal gana en confusión cómica y en posibilidades de puntos de vista y de empatía emocionales.
Un film en el que fluyen los personajes, sus diálogos y sus nimios conflictos. El problema es que esos términos están abollados por la chatura autoimpuesta.
'The Party' nos abruma como esas obras de teatro de los setenta que fueron llevadas al cine para saturar el celuloide de reflexiones, derrotas y miserias. Sin embargo, en este caso, no hay un teatro previo; todo se presenta directamente en la pantalla.
Una película con Emmanuelle Devos, una actriz, otra vez, en modo de prestancia extraordinaria: no muchas otras intérpretes pueden aportar sin ostentar ni exagerar esa fotogenia y contundencia combinadas con tanta sutileza para poner en gestos una energía altísima.
Puiu organiza el relato con mirada mayor, con cohesión de observador reflexivo y sabio, y así va más allá de una mera suma de situaciones familiares con una película que no pide permiso para ser una apuesta ambiciosa, prodigiosa.
La narrativa de Burman ha mejorado notablemente, tal vez regresando al estilo de su película "El abrazo partido". Esto le permite combinar conflictos, intriga, desarrollo narrativo, distanciamiento, intimidad y transformaciones.
Indefinición a favor de la fluidez, personajes hábiles y no transparentes, realismo extrañado, la fascinación sin estruendos que puede provocar 'El apóstata' es propia de una película extraña y osada.
Una película de un nivel al que no se suponía que Allen regresara. A las objeciones de que el director hace demasiadas películas, Allen responde este año que la práctica hace la perfección.