Esto es un disparate festivo y muy divertido, a pesar de los temas mortuorios; un thriller de esos en los que no importa tanto la lógica del argumento como la eficacia del clima general, y que brilla en la inteligibilidad de los golpes, tiros y persecuciones.
Comedia un tanto anémica que explica demasiado, con el tan extendido y molesto mal del énfasis musical, que permite entender el tono de lo que sucede en la pantalla sin necesidad de mirarla.
Película de terror que carece de originalidad, aunque presenta una sobriedad al no recurrir excesivamente a los recursos más burdos para generar miedo. Es evidente que 'El conjuro' ha dejado una huella que muchas películas intentan imitar parcialmente.
Hay símbolos y misterios que se cruzan con grosera arbitrariedad. (...) una puesta en escena en la que cada plano no logra disimular una precariedad insufrible, un analfabetismo audiovisual desesperante. De terror, pero no por el género.
Otra película de fantasmas, con una casa embrujada a la que llega una familia. La originalidad no es el valor fundamental del cine, o al menos no es su valor definitorio.
La película es brutalmente directa, lo que beneficia ciertos momentos de humor desenfadado. Sin embargo, en ocasiones, aborda "temas actuales" de manera excesivamente demagógica, lo que resulta casi insultante.
Es una película animada contemporánea, diseñada para atrapar a un público global, aunque carece de elementos realmente innovadores. Sin embargo, la trama se vuelve más interesante una vez que inicia el viaje del héroe.
Se le nota la falta de nobleza de sus materiales. Si todo es tan mecánico, se pierden la potencia del relato, la magia y también los escalofríos. Y el verdadero monstruo amenazante pasa a ser el tedio.
Aun con todos sus defectos, la gran cantidad de talento, tanto del pasado como del presente, que se cita para la ocasión, permite que la dimensión festiva prevalezca sobre los aspectos negativos.
Una película que evidencia un trabajo concienzudo y esforzado, así como una construcción sólida. Sin embargo, también muestra una falta de singularidad que en este tipo de proyectos puede llevar a resultados decepcionantes y algo deslucidos.
Rozema maneja con calidez y seguridad la relación fraternal. Cuando se introducen personajes externos a las protagonistas, los modos narrativos se tornan más convencionales, adoptando un enfoque más formulaico tanto para representar el enamoramiento como para abordar situaciones de violencia.
La narrativa es tenue y dubitativa. No se adhiere a una lógica episódica y desarticulada, pero tampoco ofrece una estructura sólida que logre sostener con tensión o cohesión los diversos méritos presentados.
No deja de ser un placer ver a un maestro como Murray adueñarse otra vez de un relato, con ese arte interpretativo que nunca necesitó del énfasis para brillar con una luz especial, tan tenue que los de la Academia de Hollywood no logran ver.