Este policial satírico ofrece momentos brillantes que destacan el arte de la grosería. Pocas veces se ven películas de este calibre, con un riesgo y una anomalía tan marcados.
El cine de Shawn Levy tiende a ser superficial en el sentido más literal, pero a pesar de ello, sigue contando con la suerte de colaborar con grandes actores y de presentar tramas argumentales interesantes.
'El muerto y ser feliz' es una rareza cuyo intrigante poder se desvanece con el tiempo, dejando claro que no trascenderá más allá de una serie de situaciones que podrían haber tenido una mejor cohesión.
Musical posclásico y posmoderno que convierte la deformidad y la precariedad en un estilo distintivo. Dumont creó, más que una simple película con riqueza y solidez, un experimento gestual que presenta un poder de fascinación extraordinariamente diverso.
La música, que actúa como un hilo conductor casi imperceptible, vincula esta película animada con un programa de televisión. La fuerza y belleza de diversas imágenes, junto con el dinámico movimiento de ciertos segmentos y la emotiva narrativa de la historia de amor, le otorgan un carácter cinematográfico.
El principal inconveniente de muchos animes que se centran en personajes populares es que pueden excluir a quienes no los conocen. Sin embargo, en esta película, se presenta una narración bastante accesible.
Carente de sentido visual y drama, la versión de 'Oldboy' por Lee se dirige hacia un final tan vergonzoso en múltiples aspectos que nos hace perder de vista que en algún momento hubo una película.
Capotondi revela tanto la belleza como la fealdad de la arquitectura, confiando plenamente en la narrativa que desea transmitir a través de sus actores y personajes.
El humor británico presenta una inocencia casi añeja. La secuencia más destacada de la película, que se centra en la realidad virtual, evidencia cómo una narrativa, aunque sea simple, puede enriquecer enormemente la comedia en el cine comercial.
Película convincente y convulsionada, esta notable ópera prima muta en su último tercio hacia un thriller tenso, aprovechando las posibilidades de una cámara liberada que evita rendir pleitesía a una distancia realista desaprensiva.
Esta película de terror ejemplifica los típicos errores de las producciones de menor calidad. La mezcla de miedo y aburrimiento, junto con la frustración, se hace evidente, ya que el film emplea el género de una manera que parece ridiculizarlo.
El filme opta por un enfoque simplista, siguiendo un patrón repetido en la industria cinematográfica, que confunde géneros populares con un estilo de telenovela producido rápidamente, sin tiempo para una reflexión adecuada.
Quiere y casi nunca puede ser trepidante; quiere y no logra tener gracia, y renuncia a su alma en aras de una puesta en escena publicitaria, pero no de productos exclusivos, sino más bien de segundas marcas.
La película se desarrolla de manera constante y fluida. Además, presenta los conflictos de la protagonista, interpretada por Emma Watson, de forma sencilla y ágil.
Está muy lejos de ser menor el logro de León, porque la comedia romántica es difícil, y porque es aún más difícil hacerla con muchos personajes. (...) película inusualmente disfrutable, un modelo posible, viable para la actualidad del género.
Una película de género poco sofisticada, con diálogos bastante toscos y sobre el final un poco atolondrada en su progresión, pero siempre intensa y modesta.
Película de gracia ligera que, sin tratar de suavizar sus imperfecciones, conserva distintos misterios en relación a las mujeres, las actrices y el cine, un arte que combina la exhibición con el arte de la insinuación.
Las charlas, pensamientos y especialmente la música son la base de esta película, que muestra una sabia perspectiva sobre los caminos de la vida y la desconexión, otorgándoles en ocasiones una suave poética.