Incompetente, con estereotipos y lenguaje vulgar. Una historia de amor lésbico tan poco convincente como el resto de relaciones que aparecen en pantalla.
Lo sexy resulta entretenido, pero su impacto se siente aún más cuando descompone el glamour que Collins ha edificado, actuando tanto como su alter ego como una defensa frente a las opiniones adversas.
'Paris-Manhattan' presenta a un personaje obsesionado con Woody Allen, lo que permite que la película intente explorar conceptos y frases que superan su capacidad de comprensión y síntesis.
La disposición toca lugares comunes, pero los decorados son deliciosos, el diálogo es ácido y refrescante y el aplicado reparto es dinámico y conmovedor, según la ocasión lo exija.
Crepita con la furiosa energía de la innovación forzada. Cuando no hay presupuesto para los efectos especiales de lujo, el buen hacer ofrece sus propias recompensas.
Está sobrecargada y es sentimental. La parte intermedia flaquea y no todas las actuaciones funcionan. Pero las escenas de lucha son ingeniosas y Van Damme se expresa con suficiente buen humor.