Pese a contar con personajes poco desarrollados y un argumento bastante predecible, 'Severance' resulta ser una comedia muy entretenida que explora caminos menos convencionales de lo que se podría pensar.
No hay nada malo en preferir ser adorable que desafiante, pero es condescendiente con los autistas e insultante para la audiencia que prefiere no ser mimada.
Ignorando lo transaccional a favor de lo inspirador, la película no presta atención a los esfuerzos comerciales de SpaceX: al verla, uno pensaría que ganar dinero es lo más alejado de la mente de cualquiera de ellos.
Dejando a un lado los vistosos efectos especiales y los sustos baratos, Cordero ha convertido meticulosamente una serie de clichés de la ciencia ficción en una reflexión profunda que cuestiona nuestro lugar en el universo.
Impresionante escenografía. Según la nota de prensa, pandorum significa 'síndrome disfuncional orbital'; lo que signifique, estoy convencido de que al final de la película lo comprendí.
El diálogo pobre entre las heroínas transforma lo que aspiraba a ser una película de terror en un espectáculo cómico. Además, la trama no logra generar la tensión necesaria, resultando en una sensación de agitación sin fuerza.
Un culebrón de traición y sabotaje. Hay tanto sexo y drogas como pliés y la ausencia de un personaje agradable es tan irritante como sus constantes confabulaciones.
Al límite de lo incoherente y lasciva sin arrepentimiento, esta comedia de amigos policías sustituye a los personajes de verdad por coches, helicópteros y motos.
La actuación de Meyers, marcada por una rigidez y arrogancia extraordinarias, resulta peculiar, pero los diálogos estridentes que debe pronunciar logran, en gran medida, funcionar.
A Schindel le cuesta encontrar el ritmo adecuado, y la película pierde demasiado el tiempo antes de llegar al sprint final que realiza en los últimos 20 minutos.