Aunque a la película le sobran algunas secuencias y hay chistes que se diluyen entre la ocurrencia y lo soez, en líneas generales, resulta efectiva como entretenimiento. Presenta personajes carismáticos y ofrece un humor que, en ocasiones, es ingenioso.
No estamos hablando de una adaptación del manga Parasyte de Hitoshi Iwaaki en el sentido estricto de la palabra, sino de una más que efectiva extensión de la franquicia, la cual sin duda disfrutarán los fans.
Se trata de un entretenimiento genuino, lleno de científicos locos, experimentos extravagantes, desmembramientos y explosiones. La película cumple con su propósito y no intenta engañar a nadie.
El horror, la fantasía y el erotismo se combinan en un retrato social que incomoda y provoca una profunda reflexión. Sin duda, esta obra no es del agrado de todos.
Un vehículo de entretenimiento predecible, pero que aún así, hay que decirlo, es consistente en su desarrollo y funcional al fin, amén de que cuenta con un cuidadoso y a veces hasta fascinante acabado visual.
Cumple y con creces, retomando no sólo parte de aquello que le hizo tan apreciado -lo entrañable de los personajes, la vitalidad de la trama e incluso el nombre que aquí cobra otro interesante sentido-, sino reinterpretándolo y enriqueciéndolo.
Sin la invaluable presencia de Stallone, 'Creed II', al igual que su predecesora, sería solo una película más sobre boxeo, repleta de convencionalismos y apenas destacando en el promedio del cine de entretenimiento.
El enfoque resulta intrigante y la reflexión se mantiene en primer plano. La producción es meticulosa, ofreciendo secuencias con gran organicidad, visiones desoladoras y atmósferas intensas que resaltan el viaje perturbador del protagonista.
Se trata de una prolongación innecesaria de un concepto que ya había fracasado, salvo en lo que respecta a la taquilla. La película ofrece un entretenimiento limitado y solo podría complace a quienes tienen una sensibilidad más cursi.
La serie de referencias hace que, a pesar de su simplicidad y falta de originalidad, se presente como una refrescante muestra de la mejor comedia contemporánea del país del Sol Naciente.
Sabemos que la verosimilitud no es algo que se le pueda exigir a este tipo de producciones, pero es muy congruente con su propuesta y su desarrollo, lo cual resulta más que suficiente para soportar el cúmulo de fuegos artificiales con los que llenan la pantalla.
Como vehículo de entretenimiento, se queda atrapada en sus propios recursos y, al compararla con sus predecesoras, no alcanza su nivel. Sin embargo, seguramente resultará atractiva y, al final, será satisfactoria para los fanáticos incondicionales de la saga.
Solo se salva de la quema gracias a la carismática presencia de los dos actores protagonistas, cuyo quehacer no es precisamente sobresaliente, pero suficientemente honesto y preciso.
Es prescindible, pero se puede ver si no hay nada mejor que hacer, y seguro dejará satisfechos a los fans de las patadas y los puñetazos en la pantalla grande.