Posee el encanto suficiente para sostener la comedia y de paso ofrecer convenientes reflexiones sin dejar de ser realmente entretenida, equilibrada y por momentos entrañable.
La manera en que se presentan las pistas resulta perturbadora y reveladora, al mostrar las caras de las víctimas anteriores y conferirles un significado dramático, lo cual es suficiente para sostener la narrativa.
La trascendencia del mensaje es innegable, y el tratamiento del mismo es profundo, además de que el sutil desarrollo de cada uno de los roles, que equilibra la llamativa estridencia de la gestual propia de la animación japonesa, evita caer en los estereotipos.
Es una película de momentos, la mayoría de ellos interesantes y hasta efectivos por sí mismos, pero inconsistente en su conjunto y endeble en su conclusión.
La presencia de la cámara influye en las reacciones, pero no disminuye la carga emocional y las implicaciones de un testimonio hermoso y agridulce sobre el proceso de crecer y arriesgarse a cambiar, de forma irrevocable, una realidad para ser fiel a sus sueños.
Un relato tan orgánico como evocador, sin adornos ni artificios, no exento de cierto regodeo que por poco raya en el exhibicionismo, pero sobre todo impulsado por una irresistible honestidad.
Es tramposa e incongruente, pero funciona como entretenimiento y seguramente será muy apreciada por el público menos exigente, el de lagrima fácil, o ambas.
Hay revelaciones y regresos muy disfrutables que parecen prometer, por fin, un conflicto en sintonía con lo que ha sido el buen Spidey y que haría que realmente valiera la pena esta película, la cual, salvo por la presentación de Mysterio, se percibe como una aventura un tanto genérica de superhéroes.
Película que llena todas las expectativas de una comedia fresca y con identidad, un retrato divertido pero poco condescendiente del adolescente mexicano promedio. Sorprende por su autenticidad.
Debe ser considerada no sólo como una de las mejores películas de superhéroes, ya sean animadas o en live acción, sino como la versión definitiva de Spiderman para estos tiempos.
Es cierto que la narrativa no lineal presenta cierta inconsistencia y hacia el final, la película se torna un poco discursiva. Sin embargo, esto se ve compensado por la sensibilidad de las imágenes y los momentos de calma que sostienen un desarrollo emocional verdaderamente apabullante.
Solo son adolescentes, y eso es más que suficiente para encontrar la profundidad de la nostalgia y alcanzar una conclusión en el momento justo, cuando con unas cuantas imágenes se da respuesta a todo.
Una película que, además de su inteligente enfoque feminista, presenta una cruda reflexión sobre el estado alarmante de la sociedad digital actual. No deja piedra sin remover y trasciende más allá de ser una simple historia de venganza.
El diseño de personajes es llamativo y desconcertante, con un enfoque exagerado en lo gestual, típico del anime más tradicional. Esta mezcla se integra de manera efectiva con los conceptos que busca transmitir la propuesta.