La fuerza narrativa general no logra ir más allá del segundo tercio, en un innecesario afán de volverse descifrable, el desarrollo comienza a ser accidentado, se diluye el ritmo y el concepto termina por hundirse en la confusión.
'Your name' es un verdadero deleite para los aficionados, y también es una excelente puerta de entrada para quienes no están familiarizados con el anime, animándolos a explorar la obra original en su formato impreso.
Es cierto que el discurso resulta algo débil, ya que toca muchos temas sin profundizar en ellos. Además, presenta una perspectiva maniquea sobre el movimiento estudiantil, lo que parece más una cuestión de postura ideológica y de idiosincrasia. Sin embargo, esto no afecta los valores cinematográficos.
Relato, que a pesar de que por momentos pareciera excesivamente taciturno, alejándose un tanto del espectador, nunca pierde el foco del tema, ni el empuje del infranqueable testimonio.
Un debut más que sobresaliente, en donde el rigor y la sensibilidad son las herramientas principales, no solo para hacer de los sentimientos el motor principal de la propuesta, sino para que la manufactura sea impecable, por momentos incluso rayando en el virtuosismo.
Una pieza fílmica poseedora de una gran honestidad y belleza que, a pesar de la ternura de su propuesta visual y la simpleza de los toques de humor incluidos, no deja de ser contundente en su trasfondo crítico y logra conectar con todo tipo de público.
No niega su afán de alcanzar al gran público priorizando el entretenimiento, aprovechando sin tapujos los escenarios africanos y haciendo de las diferencias del lenguaje un valor agregado.
No representa un cambio radical para el realizador mexicano, sino una sólida resignificación de los recursos que domina, haciendo aún más despiadada su declaración.
No se distingue por lo innovador, sino por la seductora lucidez con la que saca provecho de las posibilidades que ofrece la animación en 2D, poniéndolas al servicio de un discurso sugestivo para delinear una propuesta apasionante que alcanza niveles de virtuosismo.
La historia presenta escasas sorpresas y, como se mencionó, su narración no trasciende la fórmula habitual de este tipo de producciones. Es un episodio conmovedor y lleno de humanidad, pero genera la impresión de ser excesivamente familiar.
La meticulosa sobriedad en la interpretación de Colin Farrel y Brendan Gleeson es excelente materia prima para una cámara que se viste de reflexión en las tomas abiertas, donde los fríos parajes permiten que el folclor se mezcle con el rezago.
Una muestra de las deslumbrantes posibilidades que ofrece la animación tradicional, alcanzando el nivel de cualquier producción en CGI. Esta obra se adentra en el terreno de lo conceptual, desbordando imaginación e ingenio.