Se puede decir que 'Frantz' es una de las películas más convencionales de Ozon, pero sus complejas sensibilidades y afinada ironía son evidentes en una obra madura que trasciende el pastiche de género.
El drama mejor concebido y más envolvente de Campion en los últimos años. Está magníficamente fotografiado por Ari Wegner y los cuatro protagonistas ofrecen interpretaciones excelentes.
A pesar de sus buenas intenciones y su presentación cuidada, 'The Danish Girl' se presenta como un melodrama bastante convencional que no logra aportar perspectivas novedosas sobre el tema.
La tradición de la angustia dostoievskiana y el absurdo de Gogol ofrecen una estructura plausible en este drama poderoso y perturbador sobre la era Stalin.
Su mejor baza es la elegante energía intelectual servida por Graf, que usa cada floritura visual y narrativa para dar ímpetu a un material potencialmente sombrío.
Una comedia agridulce sobre los modales que muestra a un Allen tirando la casa por la ventana en lo estilístico y en la ambición narrativa, aunque camine sobre un terreno familiar.
Johnny Depp realiza una actuación deficiente y Christian Bale carece de carisma. La fotografía de Dante Spinotti resulta en ocasiones incómoda y desagradecida.
Con un diseño meticuloso y un trabajo de cámara perfecto de Davide Leone, se trata de una película única, reflexiva, emocionalmente satisfactoria e inmensamente entretenida.
Una película de control y sobria elegancia: nunca llega a cumplir con la tensión de su planteamiento, pero está muy bien ejecutada y tiene varias interpretaciones provocadoramente ambivalentes.
Un confuso drama sin conclusión que no acaba de sostenerse por sí mismo fuera de los parámetros del proyecto en general. Puede que deje perturbado al espectador, pero también frustrado y perplejo.
Es la película más lograda y ambiciosa hasta la fecha de una directora que suele explorar temas femeninos desde un punto de vista comprometido con los temas de género.
Este ágil montaje de material de archivo y entrevistas brinda una profundidad interesante. Sin embargo, resulta muy decepcionante su simplificación de los años 60, presentándolos solo como un periodo de espectáculo abrumador.
Es un acto de homenaje estilístico, enormemente divertido, pero también la conmovedora historia de un matrimonio disfuncional y una perspicaz recreación de un período crítico y contradictorio de la historia francesa moderna.