Un cuento de hadas con un clímax que transforma un estadio en una falla valenciana, coronando así las hazañas del atleta esbelto, puro y demiurgo. Es notable la fotografía metálica de Caleb Deschanel.
No es ésta la mejor película de Steven Spierlberg pero sí una película trepidante, irresistible, capaz de poner en la palestra a quien es el héroe por antonomasia del cine de hoy, Indiana Jones
Es una película argumentalmente densa, lo que dificulta su seguimiento debido a la gran cantidad de personajes, información y conspiraciones. Aunque es formalmente sólida, presenta una notable tendencia a la solemnidad.
Una obra tan desigual como atractiva. Es un film conversacional, con muchos, tal vez demasiados diálogos entre el fatigado héroe y la seductora condesa. Pero por el lado contemplativo es una delicatesen visual.
Es una obra bastante convencional y de ritmo mortecino. Muestra con convicción lo difícil que debía ser sobrevivir aquellos días: el “Heil Hitler” hasta en la sopa, una sensación constante de peligro.
Aparentemente más preocupado por la ambientación y los detalles de época que por la verosimilitud de los hechos, esta producción se alinea con las típicas series “de qualité” de TV3, que resultan tan impecables como insípidas.
Le da completamente la espalda (o casi) al sentimentalismo y la lágrima fácil. El aparente propósito de Achache es contar una historia de la manera más eficaz, yendo al grano con concisión y sin florituras.
Generoso y, como de costumbre, grandilocuente, Emmerich incorpora batallas épicas en su nueva superproducción. Se trata de un clásico del cine-espectáculo, diseñado para ser disfrutado en la pantalla grande.
Sin duda, es una estupenda fantasía para todas las edades, pero el Burton de antaño, su fuerza poética y la melancolía que emanaba de sus personajes brillan aquí con una luz muy tenue.
Clichés excesivos, arquetipos evidentes, una perspectiva estereotipada y, lo más preocupante, la inclinación a exagerar en nombre de la memoria histórica recuperada.