Es una obra bastante convencional y de ritmo mortecino. Muestra con convicción lo difícil que debía ser sobrevivir aquellos días: el “Heil Hitler” hasta en la sopa, una sensación constante de peligro.
Aparentemente más preocupado por la ambientación y los detalles de época que por la verosimilitud de los hechos, esta producción se alinea con las típicas series “de qualité” de TV3, que resultan tan impecables como insípidas.
Le da completamente la espalda (o casi) al sentimentalismo y la lágrima fácil. El aparente propósito de Achache es contar una historia de la manera más eficaz, yendo al grano con concisión y sin florituras.
Sin duda, es una estupenda fantasía para todas las edades, pero el Burton de antaño, su fuerza poética y la melancolía que emanaba de sus personajes brillan aquí con una luz muy tenue.
Clichés excesivos, arquetipos evidentes, una perspectiva estereotipada y, lo más preocupante, la inclinación a exagerar en nombre de la memoria histórica recuperada.
Está a la altura de lo mejor de Villaronga. El mérito principal radica en su precisión narrativa y en la adecuada selección de su tono, que logra una evocadora representación de la época. Además, el elenco eleva el resultado con un nivel excepcional.
Un convencional pero vibrante melodrama de aventuras e intriga. Es ideal para los aficionados a las películas de espías exóticas. Lo más destacable es que nunca llega a aburrir.
Un filme coral, tirando a berlanguiano con escenas muy divertidas y otras resueltas con más gruesa brocha. Lo que está fuera de toda duda es que 'La corte de faraón' funciona por sus actores, un reparto verdaderamente efectivo.
Una reconstrucción de época sutil y plausible que nos ofrece una experiencia única, destacándose un Fernán-Gómez en otra de sus excepcionales interpretaciones.
Un filme perfecto, sobrio, elegante, violentísimo cuando necesariamente ha de serlo, extremadamente humano y cálido otras veces. Música de Nino Rota inolvidable. Fotografía de Willis maestra. Interpretaciones insuperables.
'El sol del futuro' es una experiencia de felicidad ininterrumpida para los aficionados al cine de Nanni Moretti, la película que hemos anhelado durante tantos años.
Defraudará a quien busque una onza de realismo o verosimilitud. Pero para los incondicionales de Anderson constituirá otro banquete opíparo: un diluvio de viñetas hilarantes que desborda imaginación.
Es un filme decepcionante, carente de fuerza dramática, de profundidad, e incapaz de inyectar emoción ni siquiera en las escenas de bólidos a toda pastilla. El producto tiene una factura sólida, sí, pero Mann brilla en 'Ferrari' por su ausencia.
Se ha mantenido la misma década de los años 50, pero en Inglaterra en vez de Japón. Y ahí es donde 'Living' tiene su punto más jugoso: trasladar la feroz crítica a la burocracia del film original a una fauna con traje, bombín y paraguas.
Un cuento de hadas con superávit de mermelada, donde hasta los vagabundos son felices, todo quisque es redimible y la lectura de Sartre ayuda a encontrar el amor.