En esta secuela, se ha perdido mucho. La agilidad y el ritmo son prácticamente inexistentes en esta trama confusa. Además, gran parte del carisma de Rovira parece haberse desvanecido.
Un descarado calco de la franquicia 'Resacón en Las Vegas' pero en versión femenina. El nivel de humor se mantiene en la línea de las farsas de Paco Martínez Soria.
Ligera de equipaje. El desarrollo es irregular: hay escenas que resultan pasablemente divertidas, mientras que otras caen en lo bochornoso y los clichés se manifiestan con facilidad.
Cine francés accesible que no presenta sorpresas y se mantiene en la misma línea, resultando indiferente. Sin embargo, en su sencillez, ofrece un bello relato: la historia de amor postergada entre la abuela de la novia y el cura.
De la Iglesia, con su estilo desbordante, tiene la habilidad de transmitir el placer de contar historias de manera audaz. Sin embargo, el resultado final es inconsistente.
Elemental en todos sus apartados, no es sin embargo una obra despreciable: su tono festivo, su ritmo acelerado, algunas ingeniosas líneas de diálogo. Es como una movida fiesta de pijamas para preadolescentes.
Deslumbrante cuento gótico. El filme se presenta como un anclaje poético de motivos y elementos del género, abrazados por la admiración que siente un verdadero cineasta. Su habilidad para combinar lo radical con lo estético lo convierte en una obra destacada.
Varían algunos detalles, aunque la historia y su desarrollo son clavados a los del filme de Steven Spielberg y Tobe Hooper. Pero tiene brío, impacto y una factura brillante.
El resultado es decoroso, simpático y efervescente. La primera parte parece ir mucho más en serio de lo que iba la de Raimi, alcanzando su cúspide en los inenarrables diez minutos finales.
Un cóctel explosivo que combina elementos de Lynch, Malick y el Cronenberg más provocador, resulta en una obra hermética pero impregnada de inquietud y fascinación.