Sigue la línea abierta en los últimos tres lustros por el director, centrándose en un enfoque ensayístico y reflexivo. Reformula el lenguaje con una abundancia de texturas que los conocedores apreciarán.
Pone el piloto automático sobre el molde narrativo y estructural de la de Hallström. Retahíla de viñetas sin matices, donde todo es muy bueno o muy malo y convenientemente rociado con generosas dosis de almíbar.
Secuela innecesaria. La trama se basa únicamente en la acción, careciendo de un argumento convincente y sin lograr ofrecer un solo momento cómico que se pueda considerar destacable.
Comedia con cicuta. Tibia visualmente, contiene suficientes dosis de subversión como para no pasar desapercibida. Y un secundario eminente: Jeffrey Tambor.
Perfectamente ejecutada, Whiplash ofrece un apasionante duelo que atrapa al espectador. Especial mención merece la impresionante actuación de Simmons, quien brilla en cada escena.
La comedia y el melodrama se entrelazan en esta muestra de una felicidad desgastada, construida a partir de una ternura sutil. Es una obra destacable que logra capturar la esencia de las emociones humanas.
Morgan Freeman y Diane Keaton ofrecen actuaciones sobresalientes y aportan credibilidad a su inusual matrimonio, aunque los flashbacks que ilustran su juventud resultan un tanto forzados.
La película se desarrolla de manera fluida y tranquila, mostrando un guion que sabrá aprovechar al máximo el talento de su elenco. Lo mejor de la proyección es, sin duda, la actuación de Gandolfini, quien logra brillar a pesar de las limitaciones del material. Sin embargo, su presentación puede parecer un tanto liviana.
No hay didacticismo ni moraleja; el director y guionista deja abierta la ventana para que seamos nosotros quienes contemplemos y ordenemos el paisaje. Un debut más que destacable.
Una sangrienta cinta de horror muy ochentera, con un acento sádico y salpicada de dosis de humor sarcástico. Es francamente disfrutable a pesar de un desenlace predecible.
En todos y cada uno de sus registros, la mirada es crítica, y la exploración, rigurosa. La chispeante frescura del reparto es, naturalmente, una baza destacable del éxito final.