Todo está expuesto desde una candidez simple. Guédiguian logra ser enternecedor. Formalmente, esta es una de sus obras más sólidas y bien acabadas, distanciándose de producciones recientes como 'Mali Twist' (2021).
Un filme hermético e impenetrable. Agradará, probablemente, a los incondicionales, pero no serán pocos los que tengan la impresión de que [Aster] les ha tomado el pelo.
Hay unas viñetas más logradas que otras, pero, en su conjunto, te atrapa y te mantiene sujeto al ‘y ahora, ¿qué hará esta tía?’. Y esta tía, es una Malena Alterio una vez más en estado de plenitud creativa.
Cuenta con un primer tramo que hace temer lo peor, pero cuando toma el carril de la tradicional comedia de “remarriage”, o recuperación del amor desatendido, adquiere un sabor distinto, más gustoso.
La trama se desarrolla en el contexto de 'Los informes sobre Sarah y Saleem' y otras narrativas que abordan el conflicto entre Palestina e Israel. Sin embargo, esta obra destaca por su original enfoque humorístico.
[Reguera] logra un perfecto maridaje de melodrama y comedia, empleando un sutil humor de observación sobre las conductas humanas. Cada secuencia está cuidadosamente medida, donde no sobra ni falta nada.
Película modesta, cargada de buenos sabores. Aunque cuando Celso García apela al sentimiento, la película pierde fuerza, en general 'La delgada línea amarilla' ofrece un valioso retrato de la integridad del individuo.
Dialogada con talento y repleta de detalles y referencias, aunque peca de ser demasiado extensa y carecer de ritmo, lo que representa el punto débil del estilo de Apatow. Sin embargo, logra mantener el interés gracias a la carismática interpretación de Schumer.
Con el espíritu de un cuento de hadas, la premisa procura una serie de gags afortunados, aunque su atropellada segunda parte no ostenta ni la fuerza ni el ingenio de la primera.
Más que un folletín, un culebrón de tomo y lomo. Pero muy bien escrito, con secuencias de gran calado. No es una película particularmente creativa, pero hay que verla por su huracanado festín interpretativo.
Una película de tono naturalista con personajes vivos, donde tanto se habla de la vida como de la muerte, con elocuencia desarmante. Excelentes "set pieces".
Esta trama podía dar origen a un vodevil en toda regla. Pero al director le interesa más la trascendencia y el conjunto, aunque de resolución formal intachable, despide un hedor a pretencioso que tumba.
Comedia musical deslenguada, procaz, grosera y absolutamente delirante. Siembra generosas dosis de diversión sin pedir permiso ni perdón a nadie; es cine libre y fresco como el aire.