Una explosión de vida y color. Hay genio a espuertas. Un estilizadísimo impresionismo sensual, dionisíaco, servido con una energía narrativa pertinente.
La película es bastante convencional, pero está elaborada con destreza. Sorprende cómo, sin recurrir a los habituales efectos digitales, se ha conseguido una actuación excepcional de los animales.
Desde los primeros minutos, queda evidente que la película será otra joya de Aardman, presentando una serie de gags brillantes. Es realmente divertida y lo que ofrece contribuye notablemente a nuestra felicidad.
Hay que aplaudir forzosamente el extraordinario trabajo llevado a cabo en “Peter Rabbit” integrando con maestría imagen real y personajes de carne y hueso con animales.
Para devotos de las historias mínimas y profundamente humanas. El espléndido entorno natural de Islandia, en lugar de aportar vitalidad al relato, lo encierra en una atmósfera de tristeza constante, que se ve interrumpida de vez en cuando por momentos de humor inesperado.
Algunas grabaciones de las tragedias resultan realmente impactantes. Lo mejor son las magníficas imágenes de archivo que emplean. Sin embargo, su estilo tiende a ser algo impersonal.
Es algo así como el certificado de defunción de una franquicia simpática. Se trata de una ostentosa falta de imaginación a nivel argumental y estructural.
Una película desigual. Por un lado, su apuesta por el paroxismo alcanza cúspides de humor desternillante. Pero 'Ted' flaquea en muchos pasajes, sobre todo en su vertiente sentimental.
Buen cine de aventuras. Impecablemente facturada, bellamente fotografiada y el largo tramo en que el héroe vive solo con las bestias, sin diálogo alguno, tiene el vigor del mejor cine físico.
Su peripecia conjuga la aventura verneana con el espíritu del slapstick, arrojando gags monumentales cada dos segundos y una poesía salvaje capaz de saturar de placer nuestras retinas.
Aunque luciría más mona con media hora menos de metraje, es una cinta de aventuras honesta, multirreferencial, fresca y simpática, además de atractivamente ligera.
Una de romanos. Dada la prolongada ausencia de este género en las pantallas, se agradece enormemente la llegada de una película que, al menos, resulta entretenida.
A la historia le falta consistencia y un exceso de grand guignol estropea el desenlace, pero la atmósfera, los ambientes y la descripción del costumbrismo rural son de veras notables.