Algunas grabaciones de las tragedias resultan realmente impactantes. Lo mejor son las magníficas imágenes de archivo que emplean. Sin embargo, su estilo tiende a ser algo impersonal.
Es algo así como el certificado de defunción de una franquicia simpática. Se trata de una ostentosa falta de imaginación a nivel argumental y estructural.
Una película desigual. Por un lado, su apuesta por el paroxismo alcanza cúspides de humor desternillante. Pero 'Ted' flaquea en muchos pasajes, sobre todo en su vertiente sentimental.
Buen cine de aventuras. Impecablemente facturada, bellamente fotografiada y el largo tramo en que el héroe vive solo con las bestias, sin diálogo alguno, tiene el vigor del mejor cine físico.
Aunque luciría más mona con media hora menos de metraje, es una cinta de aventuras honesta, multirreferencial, fresca y simpática, además de atractivamente ligera.
Una de romanos. Dada la prolongada ausencia de este género en las pantallas, se agradece enormemente la llegada de una película que, al menos, resulta entretenida.
A la historia le falta consistencia y un exceso de grand guignol estropea el desenlace, pero la atmósfera, los ambientes y la descripción del costumbrismo rural son de veras notables.
Una película notable; en su trazo preciso, en su parsimonia descriptiva, que va creando aromas y sabores conforme avanza el relato, está toda la sabiduría de quien sabe narrar y tiene cosas que decir.
Ritmo, diseño de producción y composición visual atesoran apreciables niveles de calidad. Se presenta como un entretenimiento vigoroso y sin duda lo mejor de Besson desde Juana de Arco.
Una mirada nada compasiva a la realidad extremeña de principios de siglo. Reconstrucción de ambientes notable. Interpretaciones a veces sobresalientes, pero se percibe una sensación general de encorsetamiento y un riesgo que no se aprovecha al máximo.
El filme político español más profundo y sin concesiones de los años de la transición, dotado de personajes intensos y creíbles y de una solidez en la fotografía, el vestuario, la reconstrucción de época y la música, todo de alto nivel.
Es una mezcla de drama social, un western desmitificador y un relato épico, todo ello dirigido por Scorsese con su magistral pulso narrativo. Y la joya de la película es sin duda Lily Gladstone.
No hay rastros de humildad en 'Babylon', sino una megalomanía exacerbada. Son tres horas desiguales y descompensadas, repletas de momentos de buen cine en contraposición a la grandilocuencia gratuita.
Todo, en “Downton Abbey”, está en su sitio, todo transcurre plácidamente sobre el molde establecido por la serie y todo es, por supuesto, resplandeciente, majestuoso, aristocráticamente esmaltado.