Un biopic académico sobre la autosuperación personal, que ofrece numerosos momentos emotivos. Sin embargo, se percibe una inclinación hacia el exceso dramático que revela la autoría del filme. Es un ejercicio meticuloso que encapsula una vida ejemplar en una fórmula predecible.
Podía haber resultado un trabajo rutinario, lacrimógeno y manipulador, pero la directora irlandesa Aisling Walsh y su reparto afrontan el proyecto con una sensibilidad y una energía fuera de patrones.
Que Kowalski tiene talento es innegable. Sin embargo, cuestionar la ética y el significado del discurso resulta debatible y, en esencia, poco fructífero. Una representación que no ofrece claridad ni plantea interrogantes simplemente desmerece.
El director demuestra una gran ambición, aunque tropieza con frecuencia en clichés y exageraciones. Al final, lo que se presenta es un medio diseñado específicamente para la constante lujuria de Oscar, interpretado por un Will Smith que intenta adoptar un acento nigeriano.
Sergio Machado logra evadir la sensación de déjà vu a través de una meticulosa caracterización de personajes que evita los estereotipos. Es una película idealista, pero no resulta empalagosa. El reparto es muy preciso, aportando una interpretación sobresaliente en cada nota.
El debut cinematográfico de Rupert Goold se centra en el duelo actoral, aunque no consigue que el conjunto se distinga de un habitual telefilme basado en hechos reales.
Derrickson utiliza su talento para crear imágenes impactantes de manera magistral, pero le ha faltado la ambición necesaria. Se ha limitado a construir una atracción pasajera, efectista pero superficial, que solo ofrece un viaje breve en su montaña rusa del miedo.
Tiene algo de esas feroces comedias negras que construyen Gustave Kervern y Benoît Delépine. Su desbordante altura tragicómica es lo mejor, pero lo peor es que algunos no aprecien su sutileza.
Lester no logra elevar el material más allá de lo que se esperaría de un drama televisivo convencional. Al espectador solo le queda el tedioso ejercicio de anticipar la predecible trama y cada uno de sus movimientos.
El verdadero punto fuerte de esta obra radica en la poderosa voz de esa tanguera y en el excepcional material de archivo. Sin embargo, las reconstrucciones danzadas de la vida de los amantes caen en un tono cursi, reminiscentes de un anuncio, y no logran hacer honor a la labor de los bailarines en su representación.
La verdadera energía de esta película, de potencial seductor y plasmación muy discutible, está en su reparto, (...) Lástima que no haya por dónde creerse este desnortado 'Tango libre'.
La película logra capturar de manera auténtica las voces, los sueños, las complicidades y los rituales privados de un grupo de amigos. Mesa renuncia a caer en el tremendismo en su ópera prima, ofreciendo un debut enérgico.
Inflamación pomposa de su modelo televisivo. quien sale peor parado de toda la operación es Antoine Fuqua, auto-convencido de ser el gran director que aquí no demuestra ser.
Cuando el relato presenta, con trazo sintético y revelador, a los cuatro personajes de esta película tan compleja y resbaladiza como la vida, uno se queda con la seguridad de estar en muy buenas manos.
El lenguaje es el motor del excepcional debut de Aaron Sorkin en la dirección, un arranque lleno de brillantez que, aunque impresionante, resulta algo predecible.