La meticulosa construcción de todo un universo a través de la cita pictórica y la lucidez a la hora de interpretar la potencialidad de movimiento se convierten en las mayores fortalezas de un trabajo titánico.
[Volf] no pierde la oportunidad de transformar su generoso trabajo en un 'Grandes Éxitos' de una Callas que fue demasiado grande para limitarse a una existencia común. Es todo un festín para los devotos, capaz de cautivar incluso a los profanos.
Con un eficaz envoltorio formal que recuerda la estética de los paneles característicos de la última etapa de Saura, 'Saura(s)' matiza la aparente impenetrabilidad del retrato a través de detalles reveladores.
Una película de ideas en movimiento, con combates dialécticos en el lugar de las escenas de acción y un especial cuidado en reivindicar lo privado como zona de experimentación de nuevas maneras de amar, vivir e imaginar futuros colectivos.
Nalluri ha firmado una de esas películas que parecen concebir la creación literaria como pintoresco afluente del pensamiento mágico en este parque temático ¿literario? la verdadera inspiración no ha sido invitada.
Deluc opta por enfocarse en lo sensorial, explorando el contraste entre los estímulos que experimenta el forastero en un entorno desconocido y la paleta cromática deteriorada, que busca desvelar el claroscuro que se oculta bajo la fachada del paraíso.
No consigue armonizar todos sus tonos, pero ofrece una estimulante lectura de Chomón como atormentado agente de la caída de su ídolo y emblema del paso de la poética artesanal a la industria del asombro.
Aunque en ocasiones [Scola] no puede evitar caer en el pastiche felliniano, lo que prevalece es la fuerza del afecto, así como la generosidad a la hora de aportar detalles reveladores y alumbrar ángulos poco conocidos del maestro.
El director demuestra una gran ambición, aunque tropieza con frecuencia en clichés y exageraciones. Al final, lo que se presenta es un medio diseñado específicamente para la constante lujuria de Oscar, interpretado por un Will Smith que intenta adoptar un acento nigeriano.
El debut cinematográfico de Rupert Goold se centra en el duelo actoral, aunque no consigue que el conjunto se distinga de un habitual telefilme basado en hechos reales.
Una versión ligera y espectacular de un psicodrama orientado a resolver un Edipo complicado. El giro final confirma el talento del debutante para la impudicia/espectáculo.
Una película consagrada al impacto instantáneo, pero es innegable que Cortés ejecuta la jugada con aplomo. (...) Lo mejor: un reparto electrizado, del primero al último.
Es un nuevo trabajo de ese Yimou reformulado como cineasta del régimen una propuesta que parecía reclamar más compromiso con el fondo que con la forma.
Hace del juego sucio no sólo su motivo argumental, sino también su seña de identidad conceptual. Una película que maneja sus cartas con la eficaz charlatanería del trilero.
El cineasta propone una solución brillante al puntuar, con planos detalle del sensual roce del lápiz sobre el papel, el encuentro con cada imagen inspiradora para este artista.